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Que su infierno sea más caliente

ANTONIO BIGATÁ

Mecachis, en este final de temporada tengo la casa revuelta peor que nunca y en el recibidor se me han acumulado muy desordenadas las cosas simbólicas y amadas de los que, ahora, en este final de temporada, en este mayo fatal, han sido o son momentáneamente los tres equipos de mi vida, porque ya dejé guardado en un cajón lo que me pongo cuando voy a ver al Barça o cuando retransmiten un gran partido suyo por la televisión, junto con la cajita de las bolitas de cera que me pongo en los oídos para no contaminarme con los comentaristas que aunque hayan dejado de ser del Canal Plus para convertirse en tíos de Movistar no han modificado ni un milímetro su pecaminosa línea argumental tan próxima a lo que es y representa para todos los bien nacidos la plataforma Castor de Florentino.

A lo que íbamos: la querida camiseta del Celta tapa encima del mueble la apreciada bufanda de la Juve, mientras el  simpático banderín del Málaga cuelga de la esquina del retrato de Iago Aspas, ese que pegué con celo encima del cuadro de la Seo Vella de Lleida y que aún no he retirado después del miércoles fallido, en tanto que mi tesoro de la Juve, que es quien realmente nos puede salvar la vida, aquella pancarta que pone Forza Italia, está apoyada en la silla cuyo respaldo tapa parcialmente el viejo cromo de Michel, ¡un cromo de Michel, sí, yo confieso!, en que aparece muy joven, con camiseta innombrable de cuando no era entrenador de los malacitanos; reconozco que no está en muy buen sitio porque como me provoca tantos recelos opté por colocar el cromo pisado por un cenicero, pero si al final resulta que es un santo ya tendrá los honores debidos.

FALTA SIN ÉTICA

Los equipos que esta semana han sido de toda mi vida son únicamente tres porque el domingo ya guardé lo que tengo del Sevilla, que podía haber sido el cuarto, aquel sombrero que lleva grabada la Giralda, después de habérmelo puesto muy poco rato, exactamente hasta que Undiano Mallenco (no olviden su nombre, que lo aprendan de memoria sus niños, no cedan aunque alguien les diga que es un buen árbitro) dio por bueno aquel gol de falta que los hombres sin ética sacaron cuando el jugador que había recibido la patada todavía estaba sentado en el suelo, estorbando, y antes de que el susodicho pitador dejase formar una barrera a los del Sevilla, y con el portero Sergio Rico dejando pasar la bola porque seguro seguro que aquel chute no valía.

Después del cromo de Míchel solo nos quedará la bala de la Juventus en esa ruleta rusa a la que nos hemos aferrado en los últimos tiempos

Como nosotros sí que tenemos deportividad no vamos a decir ahora con resentimiento que el Madrid tiene mal equipo, o que el maldito Cristiano Ronaldo no sabe rematar, o que la Liga no la hemos tirado nosotros perdiendo partidos que no se podían perder ni siquiera haciendo las rotaciones que Luis Enrique inventaba después de pincharse algo (supongo), ni siquiera alineando a los jugadores que Robert no debía haber fichado, ni siquiera jugando al toco-mocho que a veces desplegaban acoquinados los mejores futbolistas del mundo, del mismo modo que tampoco nos aferraremos a ninguna de las tesis perniciosas que circulan, la primera de las cuales es la tesis inducida por tantos periodistas nostálgicos de que si Jan Laporta continuase de presidente los árbitros nos pitarían todos los penaltis que nos hacen y que si el Barça no fuese catalanista incluso incluso nos dejarían jugar con doce, mientras la segunda afirmación que descartamos por deportividad es la de que los árbitros han decidido la Liga, por mucho que se demuestre que la doble amarilla a Iago Aspas que se inventó el miércoles Martínez Munuera (otro nombre para la memoria histórica) fue un doble error atribuible una vez más a que nadie es perfecto, en particular si ha de juzgar si es simulada o no una caída tras una entrada en falta de Sergio Ramos o si es justa una protesta por quejarse de que Varane tocase la pelota con la mano cuando la tocó con la mano.

VALLE DE LÁGRIMAS 

Reconozco que vamos retrocediendo partido a partido y que ahora, después de lo del Málaga del cromo de Michel, únicamente nos quedará la baza de la Juventus porque todas las demás balas del cargador han resultado fallidas en esa ruleta rusa a la que nos hemos aferrado en los últimos tiempos.

Pero la Juve Aquest Any Sí, cuyo triunfo nos lo debe la vida, quizá nos salvará el honor ya que  no puede ser que en este valle de lágrimas todo les salga bien a quienes merecen asarse en un infierno más caliente que el nuestro.

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