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Michel celebra un gol del Málaga en el partido contra el Sevilla.

Suena Michel

MÓNICA MARCHANTE

El técnico del Málaga se cruza en el destino del club de su corazón con la Liga en juego

Las lágrimas en los ojos de Michel en el Heliodoro mientras es consolado por Quique Estebaranz es la foto que me viene a la cabeza al pensar en las dos ligas que el Real Madrid se dejó en Tenerife. Qué caprichoso es el destino. Veinticinco años después, el dueño de aquellas lágrimas se cruza, con el desenlace por el título de liga en juego, con el club de su vida. Sucede con el Málaga lanzado, con el único y a la vez gran interés profesional que supondría ganar al Real Madrid en la misma temporada que lo ha hecho ante el FC Barcelona.

Michel rehúye el protagonismo estos días. "Es un gran profesional, que nadie dude de nada", ha dicho Butragueño de su excompañero de quinta

Cuando a Miguel González se le pregunta por el ADN Real Madrid habla de competitividad. "Los madridistas compiten", insiste si le preguntas cómo se siente al cruzarse con el destino del Madrid en sus últimos 90 minutos de Liga. Lo mamó en los campos de la vieja Ciudad Deportiva, donde hoy se levantan las torres de Florentino Pérez. Quienes le conocen saben que ese mandamiento lo lleva grabado a fuego, que cada día pone en práctica aquello que le enseñaron de pequeño, y que el mensaje que estos días inculca a sus jugadores es el mismo de siempre, competir, ganar. El resto no importa.

Por eso rehúye el protagonismo estos días. El balón hace años que no está en sus pies, pero en los de sus jugadores estará su propio prestigio. Ninguna palabra de un padre ante sus hijos tiene más efecto que el propio ejemplo, dice la psicología más elemental. Lo sabe Miguel, que esta semana mantiene el pistón intacto. ¿Cómo le iban a creer sus jugadores si no lo hiciera?

LA ADMIRACIÓN POR LUIS

Acabó el partido en Vigo Emilio Butragueño dijo de su excompañero: "Es un gran profesional, que nadie dude de nada". Después, el propio Michel en Twitter soltó el primer mensaje: "A lo nuestro". Unas líneas más arriba, una frase ilustra su perfil: "Jamás olvides que para ganar, primero hay que competir". Aunque nunca le tuvo como entrenador, Miguel González admiró profundamente a Luis Aragonés, autor del "ganar y ganar y ganar y volver a ganar", quizá influido por un padre atlético o seducido por la personalidad del de Hortaleza.

La admiración y el cariño fueron mutuos. Larga fue la carrera de Aragonés, que cerró con el título más importante de su vida, aquella Eurocopa del 2008. Michel lleva una buena carrera. Al Málaga le cogió a 7 del descenso y lo tiene 16 puntos por encima. En 11 jornadas ha ganado 6 partidos. Uno de ellos, al Barça. El club le ha protegido estos días manteniéndole en silencio. Pero él ya lo había dicho todo: "Soy más madridista que Valdano" y "prefiero hacerle el pasillo a mi exequipo antes que la puñeta, pero soy profesional". Un profesional al que el club de su vida nunca ha llamado para el banquillo del primer equipo. Y eso que el "suena Michel" arrasa en redes sociales.

Valdano sumó prestigio en Tenerife siendo verdugo antes que técnico del Real Madrid. Mientras otro González juega en el Camp Nou, su padre, Michel, exigirá a los suyos frente a la apisonadora blanca. A ver qué suena.

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