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El vicepresidente del Govern, Oriol Junqueras; el president Carles Puigdemont y la portavoz Neus Munté, en el Palau de la Generalitat.

Otra de pactos y misterios

Joan Tapia

El PDECat y el PP vuelven a negociar, pero solo en casos puntuales

Hay pactos extraños y/o antinaturales. Son siempre defendibles, aunque a veces ocultan fenómenos de descomposición política. Lo hemos visto esta semana en Catalunya.

En el Consorcio del Palau de la Música, la Generalitat se opuso a la petición del Ayuntamiento de Ada Colau de exigir responsabilidades a CDC por el desfalco del Palau. Y la Generalitat, representada por la Conselleria de Cultura (PDECat), se impuso. Se entiende bastante, pero hay dos puntos oscuros. Si el PDECat es un partido nuevo, que quiere romper con el pasado, votar contra las exigencias a Convergència no es inteligente. Es recordar que el PDECat no es CDC pero que tienen el mismo presidente -Artur Mas-, el mismo patrón y una historia común.

El otro punto oscuro intriga más. La Generalitat ganó al ayuntamiento en el consorcio por la extraña ausencia de los dos representantes del Estado. ¿Se han convencido que Catalunya será independiente y que están de más? ¿Fue un ataque de pereza funcionarial, como el de los pasaportes del aeropuerto? Misterio.

Aquel mismo día el portavoz de ERC aseguró que no estaban de acuerdo y que exigirían que la Generalitat rectificara. Pero el martes, tras la reunión del Govern, Neus Munté dijo que había unidad y que de rectificar nada. ¿Junqueras acepta que Puigdemont es el jefe? Misterio. Pero el miércoles en el Parlament, ERC junto a la CUP y la oposición "unionista" -todos juntos- votaron una resolución exigiendo al 'president' que la Generalitat rectificara. Parte del misterio resultó aclarado. ERC es socia del PDECat-CDC, pero no de su pasado. A Puigdemont puede molestarle pero tienen que tragar. Romper con ERC (y con la CUP) haría caer al Govern, comprometido a hacer una gesta histórica en septiembre.

Y luego se destapó todo el misterio. El ministro portavoz, Méndez de Vigo, siempre educado, dijo que Madrid no se ausentó por pereza, sino para no interferir en las relaciones entre la Generalitat y el ayuntamiento, ni entre la antigua CDC y ERC. ¡Cuanta exquisitez en un Gobierno de Madrid al que la Generalitat acusaba el mismo día de sabotear el aeropuerto del Prat! Y ayer el Gobierno del PP salvó su segundo decreto sobre la estiba gracias al PDECat.

ESTILO PNV

Misterios resueltos. El Gobierno se ausentó del consorcio para que la Generalitat ganara al ayuntamiento. A cambio, el PDECat permitió, al estilo PNV, que el Gobierno sacara lo de la estiba. Y ERC hizo 'la puta i la ramoneta'. Tiene que tener alguna solidaridad con CDC pero no puede figurar en un nuevo tripartito, aunque sea temporal, con el PP y Mas.

Las cosas son así. Pero el PDECat, con tres poderes fácticos a cuestas -Marta Pascal y su equipo de alcaldes; Mas, inquieto por lo suyo, y Puigdemont, sudando para hacer un referéndum unilateral- tiene que tirar mucho lastre antes de poder volar. Y puestos a pactar y dado que, afortunadamente, los canales siguen abiertos, el PP y el PDECat podrían inventar algo para evitar el choque de trenes. Como diría Roca Junyent, más vale un mal arreglo que un buen pleito.


 

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