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El senador Santi Vidal, en diciembre del 2015, en un acto de ERC.

El Parlament, mi latifundio

Enric Hernàndez

Al abortar la investigación del 'caso Vidal', el rodillo independentista pisotea la prometida transparencia y conculca los derechos de 2 millones de votantes

"Hay que devolver la política a la ciudadanía, recuperar la cultura de los valores, la regeneración y la apertura democrática e inaugurar una nueva forma de hacer política. Transparencia, rendición de cuentas, empoderamiento de la ciudadanía y gobierno abierto son premisas irrenunciables." (Página 107 de programa electoral de Junts pel Sí). 

Visto y no visto. El rodillo independentista del Parlament ha fulminado la comisión de investigación sobre el 'caso Santiago Vidal', el senador al que ERC forzó a dimitir tras destaparse las arengas que lanzaba en sus bolos por el territorio. Entre otras lindezas, Vidal aseguraba que la Generalitat se había apropiado ilegalmente de los datos fiscales de todos los catalanes, que tenía una lista negra de jueces desafectos y que había alcanzado un acuerdo con "un Estado no europeo" para que financiase a la Administración catalana tras la secesión unilateral. Ahí es nada. 

La investigación de "las actuaciones del Govern para preparar la secesión de Catalunya" no obedeció a una graciosa concesión soberanista, sino a la estricta aplicación del reglamento, al solicitarlo dos o más grupos. En este caso fueron tres: Ciudadanos, PSC y PP. Eso sí, los independentistas contragolpearon con una investigación sobre la denominada 'Operación Cataluña', respaldada por todos los grupos salvo el PP. Esta última acordó citar a 54 personajes; en la del 'caso Vidal', con copiosa documentación y 160 comparecencias solicitadas, JxSí y la CUP han decidido rechazarlas todas. ¿Su argumento? Que el Parlament "no debe hacer el trabajo sucio a la fiscalía" y que esta investigación constituiría una "persecución política".

EL VEREDICTO DE LAS URNAS

Aparte de pisotear la prometida transparencia y conculcar los derechos de 62 diputados --y sus dos millones de votantes--, esta nueva trapacería parlamentaria se suma a la alcaldada de la 'desconexión exprés'. Lo que ahonda en la desinstitucionalización del Parlament, concebido como la casa de todos de los catalanes y que ahora, mediante maniobras arteras, se administra como un latifundio independentista sin tener en cuenta el verdadero veredicto de las urnas. 

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