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LA CARRERA AL ELÍSEO

Macron tras le victoria en la primera vuelta.

Elecciones en Francia: Nacionalismo contra europeísmo

Joan Tapia

El primer test de la presidencia de Macron será lograr una mayoría suficiente en el Parlamento para no quedar prisionero de los partidos tradicionales

Imaginen que aquí mañana fuera imposible que el presidente del Gobierno perteneciera al PP o al PSOE y solo hubiera dos candidatos. Uno, una mujer de Fuerza Nueva pero rejuvenecida. El otro, un economista sin partido y socioliberal (quizá mas más a lo Carlos Solchaga que a lo Luis Garicano), poco conocido pero que fue (sin tener carné) ministro de Economía de Zapatero tras ser directivo del Santander. Esta es la mala traducción al castellano (la buena es imposible) del cambio sistémico del domingo por la noche en Francia. Con dos pluses. El presidente de la República hace a la vez las funciones de Rajoy y las de Felipe VI. Y el sistema no viene, como aquí, del 77 o del 82 sino del más lejano 1962, cuando el general De Gaulle instauró la elección de presidente por sufragio universal.

¿Por qué no han votado los franceses a Fillon, el candidato de la derecha, o a Hamonel socialista, elegidos ambos en primarias y no por los aparatos? Porque la presidencia de Sarkozy (2007-2012) fue un medio fracaso y la del socialista Hollande (2012-2017) más de lo mismo.

Las causas del fracaso de Hollande serán otro artículo. Francia tiene que optar ahora entre una candidata, hija del líder tradicional de la extrema derecha, que pregona la necesidad de cerrar fronteras al comercio y a los inmigrantes y salir del euro, y un candidato centrista, sin partido, que cree que la construcción europea es la única forma de afrontar la inevitable (y positiva) globalización. Marine Le Pen sostiene que la globalización salvaje amenaza la civilización (Mélenchon, el candidato de extrema izquierda, decía algo similar), y Emmanuel Macron afirma que es un patriota que apuesta por más Europa.

¿Qué pasará? Según las encuestas, que en la primera vuelta han acertado, Macron ganará por unos 24 puntos, y tanto Fillon como Hamon ya han anunciado su apoyo, pero el resultado de unas elecciones solo se sabe después del cierre de las urnas. Y de aquí al 7 de mayo pueden pasar cosas (incluso nuevos atentados)

CRECIMIENTO Y EQUILIBRIO

¿Qué quiere hacer Macron? Lo cuenta en su reciente libro “Révolution'. Cree que Francia mantiene su tren de vida no con lo que produce sino endeudándose desde hace muchos años y que eso no es sostenible. La medicina es producir más con un marco más favorable a las empresas, que son las que crean empleo, pero garantizando el equilibrio social a través del modelo de los países nórdicos. Impecable objetivo pero nada fácil de ejecutar.

¿Lo podrá hacer? Primero debe ganar el 7 de mayo. Luego, presentar candidatos a diputados en cada una de las 577 circunscripciones y lograr una mayoría suficiente en el Parlamento para no quedar prisionero de los partidos tradicionales y convertirse en poco más que un Felipe VI republicano. ¿Lo logrará? Esa es la cuestión. En poco tiempo ha llegado a más de 250.000 adheridos y le sobrarán candidatos propios, centristas, socialistas e incluso de la derecha mas abierta. Pero tendrá que arbitrar, y el difícil arbitraje y el resultado de sus listas en las legislativas será el primer test de su presidencia. 

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