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Rueda de prensa del grupo de activistas para informar del desarme de ETA, ayer, en Bayona.

Euskadi sin ETA

Joan Tapia

El fin de la violencia se debe a la voluntad de la gente y a la presión policial

Polifonía Vasca es un documental sobre Euskadi, cinco años después del fin de la violencia, que emitió el martes TV3 tras la entrega de las armas por la organización terrorista.

Dirigido por Antoni Batista, que ha “auscultado” a Euskadi desde 1974, permite ver, por ejemplo, como Angel Rekalde, activista de ETA y preso durante 20 años, sostiene que el pueblo vasco ha sufrido una gran derrota. Sorprende, molesta, pero es así para algunos. ¿Cuántos? Con otra mirada, Julen de Madariaga, uno de los fundadores de ETA, asegura que el cese de la violencia es la decisión más acertada de la organización.

¿Por qué nació ETA? Madariaga dice que -vivíamos en dictadura- había que contestar con las mismas armas a las agresiones que sufría el pueblo vasco. ¿Por qué entonces tardó tanto en dejar de matar? Arnaldo Otegi, que ya fue el impulsor de la tregua del 98, la del pacto de Lizarra y Aznar, argumenta que es difícil convencer a una organización de cambiar su forma de actuar. Lo intentó entonces, y luego cuando la tregua de Zapatero, y no lo logró. ETA reincidió las dos veces.  

¿Por qué al final acabó en el 2011? Ramón Jauregui, el socialista que fue vicepresidente con Ardanza, afirma que fue un largo proceso que empezó con los gobiernos de coalición PNV-PSOE en los años 80. A la división nacionalistas-no nacionalistas se le sobrepuso la de demócratas (nacionalistas o no) y violentos. Y el testimonio de Ramón Etxezarreta, teniente de alcalde de Donostia con Odón Elorza, subraya la dureza de vivir durante años siendo un posible objetivo de ETA.

¿Ha acabado el infierno? Jauregui y Otegi contestan que sí. Sin ninguna duda. La gente quería el fin de la pesadilla y ya disfruta la paz. El lendakari Ibarretxe y Juan María Ollora (negociador del PNV) apuntan a que el votante abertzale no comprendió que ETA rompiera la tregua del 98. Y todavía debió entender menos el criminal atentado de Barajas que puso fin a la de Zapatero. Por eso dice Madariaga que “la gente pedía que se acabara la violencia”,

¿Fue sólo la presión de la izquierda abertzale y de la gente? Sería ingenuo creerlo. Bingen Zupiria, actual Consejero de Cultura (PNV), señala que la continua presión policial también tuvo su efecto.

Nadie cree en una marcha atrás pero hay asuntos -como el de los presos- que todavía dividen. El Gobierno afirma que ETA no recibirá ningún premio y debe disolverse. Es quizás lo que debe decir porque un sector de las víctimas y de la derecha (ausentes del documental, salvo Rosa Lluch, porque no es fácil entrar bien en todas partes) sólo desea trompetear la derrota de ETA y evitar la impunidad. La victoria de la democracia ha sido policial. Pero cuando ETA entrega las armas, mantener a los presos lejos de Euskadi -contra de lo que dice la ley española- será cada día más difícil. Y Rajoy necesitará -muchos días- al PNV.

Lo dice monseñor Uriarte, exobispo de Donostia y mediador en la tregua de Aznar, la paz es incompleta. Y es que al fin de un conflicto nadie puede quedar del todo satisfecho.   

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