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Dos miradas

No es necesario haber leído a Rousseau o haber visto cuadros de Rousseau para saber cómo se escriben, y menos si eres estudiante de arte, pero las cosas son como son

Hace unos días, puse mi atención en una conversación de estudiantes de arte. Uno de ellos hablaba de Rousseau. Creo que citaba al filósofo, pero sabiendo que eran de arte también podría ser que se refiriera al pintor naíf, el aduanero. Es igual. Ambos se escriben igual. El que hablaba dijo: «Es francés y, en francés, esto se escribe con una equis». Empeñado en su planteamiento, quiso reafirmar la tesis y dijo que lo iba a buscar en Google. Lo hizo. Le salió, con equis, una jugadora de voleibol y un grupo de investigación en química orgánica que se llama así. Solo al final, intentó sacar la equis y, entonces sí, después de un conjunto de rock sinfónico, aparecieron el filósofo y el aduanero pintor.

No es necesario haber leído a Rousseau o haber visto cuadros de Rousseau para saber cómo se escriben, y menos si eres estudiante de arte, pero las cosas son como son. Es un ejemplo y podríamos encontrar muchos más. No de aquí sino de todas partes. Massimo Cacciari, el que fuera alcalde de Venecia, ha dicho recientemente que los estudiantes italianos «escriben mal, leen poco y sufren cuando tienen que hablar en público». ¿De quién es culpa? ¿Del exceso de tecnificación, de los planes que han desterrado las humanidades de secundaria, de los padres? Cacciari continúa: «Parece que solo es indispensable la profesionalización, pero no se quiere entender que en la base de todo aprendizaje está la competencia lingüística». Y saber que Rousseau no lleva equis.

Temas: Jóvenes

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