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Análisis

Supermanzanas, microislas y cruces súper

Maria Rubert

Hay que celebrar y extender el plan que se pone en marcha en el Poblenou. Barcelona es una ciudad demasiado cómoda para el coche

El humo de los cigarrillos no volverá a los bares. Los perros no dejarán sus deposiciones en las calles o en los parques. En los trenes actualmente nadie escupe en el suelo. En las playas, las radios con la canción del verano a tope están prohibidas. Incomodidades como las del uso abusivo del móvil en el espacio público se están regulando. Sin embargo, los coches siguen expulsando sus gases en las calles de la ciudad, dificultando el paso del transporte público y los peatones y perjudicando gravemente la salud de todos. ¡Bienvenidas todas las propuestas, como las supermanzanas, que contribuyan a cambiar esta situación!

Barcelona es una ciudad demasiado cómoda para el coche. Las calles se usan también como carreteras para atravesar la ciudad. Por las calles del Eixample pasan más coches que por muchas autovías regionales. El cruce Aragó / Diagonal / Sicília tiene 16 carriles, lo que incomoda a los vecinos que respiran los humos e impresiona a los visitantes que cruzan por allí en busca de la Sagrada Família. Esto no ocurre en ninguna capital europea.

Tres observaciones sobre la supermanzana piloto.

1. - Hay que felicitar una iniciativa experimental y de coste cero, que conlleva amplia participación técnica y vecinal. Me gusta imaginar que esta idea del 3x3 es un ensayo que permitirá extender condiciones de igualdad cada 9x9, 18x18, en todas las calles del Eixample. O que se introducirá la idea de microislas donde se estrangula capilarmente el tráfico. Recordemos que la idea de hacer microbarrios de 3 x 3 islas es una propuesta del GATCPAC de 1934, cuando el coche era un vehículo exótico y la visión de la ciudad, otra.

2.- Lo mejor de la Barcelona central tiene que ver con la obsesión por la egalité de Ildefons Cerdà: una ciudad de calles iguales, con cloacas, con aceras iguales, con árboles plantados en la misma distancia, que ofrece condiciones iguales a las viviendas y donde se prevé transporte público en cada calle. El ensayo del Poblenou es un primer paso y hará evidentes las ventajas de los cruces en los que se pueda estar. Confiemos en que sirva para afinar soluciones más universales aplicables a todos los cruces.

3.- Pere IV es el eje diagonal del Poblenou, como la carretera de Sants. Son dos calles que eran las vías de salida de Barcelona en el siglo XIX. Calles que hoy tienen una sección incómoda. Pere IV enlaza el puerto y la Ciutadella con los paisajes del Besòs, donde se ha puesto en marcha la transformación urbanística más brillante de las últimas décadas. Hacer de esta calle, que actualmente queda incomprensiblemente cortada por el parque del Poblenou, una verdadera avenida por donde circule el transporte público rápido en superficie, con carril bici y coches, es fundamental. Hoy es imprescindible enlazar los dos extremos del tranvía en la Diagonal, porque de otro modo el Poblenou quedará más lejos que Terrassa de los lugares centrales de Barcelona. Los ejes radiales por donde circulaban los tranvías, como insiste el arquitecto Àlex Giménez, son básicos para mejorar el confort de los barrios. Barcelona no es solo una cuadrícula. ¡Y todos y cada una de los cruces aspiran a ser super!

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