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¿Felices vacaciones?

Tomàs Navarro

Ya estamos a mediados de julio. Huele a vacaciones. ¿Qué vas a hacer para vacaciones? me preguntan. Pues nada. Pero no ese nada de quien dice que no ha hecho vacaciones y ha estado en Ibiza, en Londres y en el pueblo. Tampoco es ese nada de quien se va a casa de unos amigos a pasar unos días. Tampoco ese nada de quien se retira a su segunda residencia en la playa o en la montaña.

¿Qué vas a hacer para vacaciones? me preguntan. Pues nada. Estas vacaciones seguiré buscando trabajo… quizás lo tenga que buscar fuera de las fronteras de este país que tanto amo… o amaba… Me cuesta creer que la corrupción esté tan tolerada y normalizada, que hacienda sólo seamos algunos y que la justicia sea un mero espejismo. Quizás tenga que irme de este país bañado en irresponsabilidad donde se piensa más en cómo engañar a tu empresa que en trabajar, en el que se recompensa la mediocridad, se alaba la ignoracia y en el que no se trabaja de junio a septiembre…

Seguiré buscando trabajo. Intentaré recomponer mi vida. Cuando la pobreza entra por la puerta el amor sale por la ventana… y tus hijos… y tus ilusiones… y tu energía… y tu motivación para levantarte cada día.

Seguiré levantándome triste y abatido. Miraré, como cada mañana, mi cuenta corriente para ver como gestiono lo poco que tengo, me vestiré de la mejor manera que pueda, disimularé mi gesto torcido y mi ánimo abatido y saldré a buscar trabajo… Como estoy haciendo cada día desde hace meses…

Ya no tengo más amigos a los que llamar, ya no tengo más networking a la que recurrir, ya no tengo más empresas de trabajo temporal a las que visitar, ya no tengo más dinero con el que pagar…

Buscar un trabajo también es un trabajo, me dicen. Tómate unas vacaciones de buscar trabajo, insisten. Menos mal que mi madre me ha acogido. Siento vergüenza de mi mismo. No me puedo valer por mis propios méritos.

En unos meses, unas cuantas decisiones de gente que mueve la economía, han provocado la mayor hecatombe económica de la historia. ¡Y de esto ya hace 8 años! Alguien dijo que no sabía como sería la tercera guerra mundial. Yo sí que lo sé. La tercera guerra mundial es económica. Las armas nucleares y las armas químicas han pasado a la historia. Si quieres matar a una persona, si quieres hundir a un país, córtales las posibilidades de que se ganen la vida. Si quieres hacer prisioneros de por vida permíteles que se endeuden…

Nos están haciendo la guerra. Nos están matando poco a poco. Nuestra muerte es agónica y lenta. Todo aquello en lo que creí se está esfumando. Mi esfuerzo ya no es suficiente. Ni la formación, ni mis habilidades, ni mi currículum. No importa lo que siento, lo que hago o lo que pienso. Lo único que importa es lo que cuesto y la riqueza que soy capaz de generar.

Esto es la guerra, es la tercera guerra mundial, es la guerra más sofisticada que jamás pudimos imaginar.

Me he cansado. Estoy harto. No puedo más. Pero no puedo hacer nada. Hola mamá, me voy de vacaciones. ¿Cómo? Andando, no tengo coche, lo tuve que vender. ¿Por qué? Por no cometer una barbaridad. Tanta presión no se puede aguantar. Me siento idiota, engañado y utilizado. Tengo que desconectar. ¿Dónde? Pues no sé. Siempre quise hacer el camino de Santiago y creo que lo voy a hacer como Dios manda, si hubiera algún Dios coherente y con un ápice de alma y misericordia. Me preparo una bolsa y me voy. No sé cuando volveré. No tengo nada que perder.

Quien anda su mal espanta… O algo así… Voy a ver si encuentro la inspiración andando. No tiene sentido seguir así. No tiene sentido seguir haciendo lo mismo una y otra vez. ¿Qué comeré? No sé. Ya veremos. No necesito mucho.

Me llevo un par de libros. No, no es peso inútil. Ese es el problema que creemos que leer es inútil. Si leyéramos un poco más quizás no estaríamos como estamos. Menos mirar telebasura y chafardear vidas ficticias ajenas en las redes sociales y más leer y mirarse a los ojos.

Adiós mamá. Me voy con calma. Ya te iré explicando. No sé cuando volveré, pero volveré más fuerte y más sabio. O no… No lo sé… Pero no puedo seguir haciendo lo mismo una y otra vez. Alguien dijo que cuando no tienes ninguna dirección, cualquier camino es bueno…

Tengo que hacer algo. La vida es movimiento. Estoy estancado. Tengo que empezar a moverme. Empezaré por andar. Mira mamá, de momento ya tengo un destino, una lectura y unos compañeros de viaje, gente anónima que mientras anda piensa y mientras siente anda… Me voy a Santiago…

¿Qué vas a hacer para vacaciones? me preguntan. Pues andar, leer y pensar para dar un giro a mi vida.

Siempre dudo de si mi año tiene que ir de enero a diciembre o de septiembre a agosto y mientras dudo aprovecho para vivir dos cierres de temporada y dos inicios de temporada; así que ahora tocar cerrar una temporada, pensar, leer, andar y preparar una nueva temporada que dará inicio en septiembre.

Querido lector. Aprovecha estas vacaciones para andar, leer y pensar… Y si quieres, podemos andar y pensar juntos entre montañas…

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