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LA TELE NO ES INOCENTE

La tele no es inocente. La Incerta glòria de Borrell & Junqueras. Por Ferran Monegal.

La 'Incerta glòria' de Borrell & Junqueras

Ferran Monegal

En el cara a cara televisivo, ambos políticos han demostrado que son dos vidas paralelas que no se cruzan ni en el infinito

Ha sido el mejor debate, el más aprovechable en Catalunya, sin ningún género de dudas. Oriol Junqueras y Josep Borrell frente a frente en '8 al dia' (8TV). Hemos disfrutado mucho. Ese es el tipo de cara a cara que debería hacer TV-3, y que no hará nunca. Por no hacer, hasta suspendió y vetó la entrevista a Borrell cuando apareció su libro 'Las cuentas y los cuentos de la independencia'. ¡Ah! Así va escribiendo su triste historia la nostrada cadena pública. Debería cambiar su nombre y llamarse 'La televisió del 48%' en lugar de 'La televisió de Catalunya'.

La cita en can Cuní ha sido interesantísima. Las 'Vidas paralelas' de Plutarco se han quedado cortísimas. Ambos políticos han demostrado que son dos vidas paralelas que no se cruzan ni en el infinito. Ahora que el cineasta Villaronga va a estrenar su adaptación de 'Incerta glòria', recordemos lo que escribió su autor, Joan Sales, al comienzo de su libro: "El nostre afany de ser compresos només es pot comparar amb la nostra desgana per comprendre ningú". Borrell fue a contar las trampas que desvela en su libro. Y Junqueras daba la sensación de que no se lo había leído. Tiene su explicación esta desgana de lectura: el peso de las razones de Borrell a Junqueras no le interesan en absoluto. Junqueras trabaja con la emoción, que es otra cuerda distinta. Los expertos en neuropolítica advierten, pasmados, de que los argumentos con datos verídicos cada vez tienen menos influencia en las decisiones políticas de la ciudadanía cuando colisionan con sus emociones. O sea, que Borrell enumeraba las trampas y Junqueras contestaba con el entusiasmo de un mesías. Apelaba a la fe. Se emocionaba dibujando con humo un paraíso. Que los números no cuadren ni por aproximación carece de importancia alguna. 

En la escuela romántica, Rousseau decía: "Antes que pensar, siento". O sea, lo sentimental por encima del raciocinio. Kant defendía lo contrario en sus 'Estudios'. Advertía: "Argumentar con emociones es una borrachera que se pasa durmiendo".

Ha sido un cara a cara útil. Cuní se mantuvo equidistante de ambos mundos. Apenas habló.  Dejó fluir. Planteó el encuentro y dejó que la audiencia decida por sí misma. No nos consideró borregos a los que hay que conducir a golpes de manipulación y 'agitprop' partidista. ¡Ahh! Qué lástima que los propietarios de  8TV hayan aceptado –quizá pactado– no erigirse nunca en la gran cadena privada catalana. Y alternativa.

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