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Las desigualdades de naturaleza sexista

¿Por qué las mujeres dicen basta?

Carme Alemany

Hay que romper el esquema del modelo económico que solo reconoce la huelga como cosa de hombres asalariados

Huelga de Todas es un movimiento iniciado por diferentes grupos feministas y mujeres, lesbianas y transexuales de edades, orígenes y vidas muy diversas que en conjunto son una muestra de las condiciones de vida de la gran mayoría de las mujeres y de un largo historial de discriminaciones, vejaciones y humillaciones sufridas unas veces en silencio y otras plantando cara. Todas ellas cansadas de que sus demandas no sean recogidas por las reivindicaciones clásicas y de no sentirse representadas por los movimientos militantes tradicionales. Unos hechos que las llevaron a decir basta. Hace más de un año, decidieron iniciar un proceso colectivo en femenino que condujera a una huelga general liderada por mujeres.

Un proceso que tiene como objetivo resignificar el sentido de la huelga general y romper con la concepción que toma como eje central la economía y la producción de bienes y que considera al hombre asalariado como el huelguista por excelencia. Huelga de Todas se propone recuperar una forma alternativa de huelga que sobrepase el ámbito de la producción y que incluya a todas las mujeres: trabajadoras remuneradas o no, formales o sumergidas, estudiantes, paradas y jubiladas, trabajadoras sexuales, amas de casa, campesinas. Una huelga que haga posible que cada mujer encuentre su manera de expresar su malestar y la forma de adherirse a esta lucha y que incorpore a todas las personas que se ven excluidas del sistema patriarcal, capitalista, racista y competitivo.

Huelga general en los lugares de trabajo, sí, pero que incluya también todos los ámbitos de la vida cotidiana: una huelga del trabajo de cuidados, de consumo, de transporte, de desobediencia civil, una huelga política y social, que desborde y bloquee las estructuras que apoyan el sistema.

Este movimiento hereda la fuerza de las mujeres que en el pasado también dijeron basta. Y con su lucha hicieron retroceder políticas que conducían al pueblo a la miseria: los motines del pan de enero de 1918 en Barcelona donde las mujeres lograron rebajar el precio del alimento básico en el 30%; la huelga de alquileres de 1931 apoyada por casi 100.000 inquilinas. Las barcelonesas protestaron contra los bombardeos de la ciudad en 1938.

En Islandia un pequeño grupo de mujeres se preguntaron «¿por qué no hacemos una huelga?». El 24 de octubre de 1975 el 90% de la población femenina detuvo todo tipo de trabajos. Cinco años más tarde el país elegía a la primera mujer presidenta del mundo. En el 2012, las mujeres de Koroama (Nigeria) salieron a protestar contra la petrolera Shell y reclamar los servicios básicos de salud, agua, electricidad y trabajo para los jóvenes. Como dice la historiadora Mary Nash, las mujeres siempre han participado en las luchas relacionadas con la vida cotidiana.

NUEVAS FORMAS DE ORGANIZACIÓN

Huelga de Todas ha creado nuevas formas de organización. Al principio, se invitó a las mujeres de los barrios a explicar por qué debían hacer una huelga, con quién y cómo, que se recogió en un vídeo y se proyectó en los barrios para difundir el imaginario de la huelga. Las asambleas en plazas y mercados dieron difusión y, a medida que el grupo crecía, se formaron nódulos y grupos de trabajo por barrios, pueblos y ciudades, una forma más descentralizada y horizontal que incluye mejor las reivindicaciones locales.

Hacer visible el trabajo de cuidado que alcanzan las mujeres ha ocupado un lugar central con acciones como la mesa en la calle (una mesa bien preparada pero sin nada para comer con carteles como «¿qué pasaría si las mujeres no fueran a comprar o dejaran de cocinar?») y las tertulias en plazas y jardines bajo el título de fer safareig han servido para recuperar lugares de encuentro de mujeres y romper el aislamiento del espacio urbano. En resumen, unas nuevas prácticas de acción política que han enriquecido todo el proceso y han introducido un feedback espontáneo entre las participantes y la calle.

Huelga de Todas ha organizado ya dos jornadas de lucha (el 22 de octubre del 2014 y el 6 y 7 de marzo del 2015) a la espera de contar con el apoyo legal para la próxima huelga general. La falta de este requisito obliga a modificar la convocatoria del 19 de mayo hacia una Huelga Feminista de Consumo.

Una huelga para colocar en el centro del debate el trabajo de cuidados que recae sobre las mujeres, darle visibilidad, empezar a valorarlo y mostrar que sostener la vida es sostener el mundo. Protestar contra el incremento del coste de servicios básicos. Denunciar los salarios de miseria del sector textil de aquí y de todas partes y la cultura del consumo que, mediante la presión estética y la imposición de las tallas, ejerce un control real sobre los cuerpos de las mujeres. Una huelga para decir basta.

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