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¿Por qué las elecciones británicas del 7-M son las más reñidas de las últimas tres décadas?

Christopher D. Tulloch

Si es verdad que: a) el Reino Unido se ha recuperado definitivamente de la recesión de los últimos siete años, b) Ed Miliband, líder del partido Laborista es menos candidato que David Cameron y c) este último ha podido beneficiarse de ciertos éxitos domésticos como los Juegos Olímpicos o la celebración del referéndum soberanista en Escocia, ¿Cómo es que las elecciones británicas del 7-M son las más reñidas en tres décadas?

Las razones son varias. En primer lugar, la resaca de la recesión. Mientras es verdad que el 'crash' de 2008 es tres años antes de la llegada de los conservadores, la figura de Cameron es inextricable de los efectos de la recesión. La gente no ha percibido la mejora de su economía ya que hace sólo unos pocos meses la subida de sus sueldos fue mayor a la tasa de inflación.

Segundo, como candidato Cameron sigue siendo un tory que sólo puede movilizar al ala más conservadora de su electorado. Su trayectoria –Eton, Oxford– es de un elitismo extremo que sólo le garantiza votos en el sur del país y que no le permite ser un candidato transversal.

Tercero, a pesar de estar en una coalición más o menos estable con los liberal demócratas, los de Nick Clegg han dejado muy claro que no tendrían ni un problema en hacer la misma operación coalicionista con el partido Laborista. Este pragmatismo resta fuerza a la propuesta conservadora-liberal. Esta falta de lealtad y compromiso de los Lib-Dems ha dañando la campana de Cameron.

Cuarto, el Ukip. Mientras es verdad que el soufflé de los de Nigel Farage se está desinflando con cada semana que pasa (han pasado de un estimado 18% a 10% de votos en tres meses), el partido hipernacionalista sólo puede dañar al partido conservador. No resta votos a las otras formaciones.

Ahora bien, mientras todos estos factores son relevantes, la mayor amenaza a una victoria conservadora reside, mira por donde, en Escocia. La extraordinaria campaña del líder del partidos nacionalista escocés (SNP) Nicola Sturgeon le da una cifra estimada de 58 de los 59 escaños asignados al país. Este pronóstico significa que, aunque Cameron puede acabar por delante de Miliband por un margen de entre 25-45 escaños –cifras que barajan todos los diarios ingleses– sobre un total de 650, la suma del SNP + Labour desplazará a los tories y favorecer la entrada al Downing Street de los laboristas. La 'dulce derrota' del referéndum soberanista puede traducirse en una victoria parcial a Westminster.

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