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El Juego de Estrategia (de la vida real)

Anna Pacheco y Andrea Gómez

Sila Games, una plataforma con tarifa plana en torno a los 10 euros mensuales. El Spotify de los videojuegos

Una plataforma de videojuegos con tarifa plana en torno a los 10 euros mensuales. El Spotify de los videojuegos. ¿Cómo no se le ha ocurrido a nadie antes? Pues la brillante idea surge de 6 veinteañeros adictos a todo aquello relacionado con un juego, un mando y partidas sin límite. Son Sila Games, y desde una oficina-incubadora de no más de 20m2, se rompen la cabeza día sí día también para buscar financiación externa (añadir etiqueta “Dramas diarios de las start-ups en fase inicial”).

Tienen un Pacman de peluche amarillo chillón y un pequeño cactus a modo de flora y fauna que cuidar. Una oficina extremadamente ordenada, recordemos, son todo chicos. Adoran las tartas de la novia de Albert, no soportan leer comentarios malignos sobre ellos por internet y admiran en sobremanera a Nico, el creador de la serie 'on line' Calico Electrónico. ¿”No sabéis quién es? Pero si sus vídeos tienen más de 100.000 visitas”. Y lo de no poder vivir sin internet, móvil ni ordenador sobra decirlo.

Sobre el origen: “Sila Games nace de una necesidad, el mundo de los videojuegos está un poco estancado, pagas 70 euros, juegas 8 horas y lo tiras a la basura”. Francisco -Chisco para amigos y equipo- tenía que pensar un tema para el trabajo final de grado y se lo comenta a los cuatro amiguetes de la asignatura de videojuegos. Oye, ¿y si ofrecemos una plataforma de videojuegos para iPhone, PC, Android, Mac y web donde tu pagues una cuota al mes y puedas jugar a lo que quieras, qué os parece? Y los amigos, que se animan muy rápido. Se apuntaron al LS Startup Lab, un programa de la Universidad La Salle, donde simular la creación de una empresa en un único fin de semana, 48 horas para romperte la cabeza, hacer un 'business plan' y presentarlo ante un jurado. Fue la primera aparición pública de Sila Games. Un saludo al mercado. Ahí le echaron el ojo a un chico de otro grupo, hablaba bien, dominaba la comunicación y sabía más de negocios que cualquier estudiante de ingeniería multimedia. Era Kilian, fichaje número 5. Luego está el diseñador, el que lo pone todo bonito y pone en orden todo lo que hay encima los escritorios es Oriol, que llega por aquello de un amigo, de un amigo del vecino que habla bien de ti [cuiden las amistades, nunca se sabe]. Y ahí el fichaje 6 y el creerse ya un equipo serio.

“Desde la universidad siempre nos han dicho que emprendamos, las asignaturas son muy prácticas y aplicables a la vida real”. Envidia sana que sentimos. Y ellos que se envalentonaron y decidieron presentarse al Business Ideas Contest de la universidad. Y ganaron. Les dieron 1.000€, pero más importante, la fuerza para tirar adelante y el creerse por fin un proyecto real. Además les aceptaron en las incubadoras Technova, ahorrándose el precio de entrada (¡¡1.800€!!) y con descuento en la tarifa mensual para poder disponer de oficina propia. Un chollo vamos. Y lo de reunirse en clase, la cafetería o el piso de Chisco pasó a mejor vida.

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¿Y ahora? Ya han hablado con desarrolladores y les parece genial la idea. “Hay casi 100 desarrolladores de juegos en Barcelona, juegos muy buenos pero que no tienen el 'boom' de los grandes que todo el mundo conocer”. No es lo mismo ser Angry Birds o Los Sims que un juego hecho desde un piso de Poble Sec. Por ello su plataforma tiene un valor añadido: ofrecen al usuario videojuegos de empresa y ayudan también a los pequeños desarrolladores a darse a conocer. “Enviaremos un mail a los usuarios con los 5 juegos de la semana, y estarán mezclados los pequeños con los grandes, dándoles la misma visibilidad”. El usuario de Sila Games podrá descargarse lo que quiera, jugar y borrar de forma ilimitada. Y el desarrollador de videojuegos obtendrá un % de los beneficios según el número de personas que jueguen. Un ciclo donde todos ganan. ¿Hay piratería en este mundo? “Muchísima, pero en Sila queremos romper con eso, ofrecemos la misma idea de descarga rápida pero con mayor calidad y en el momento que tú quieras”. Siguiendo la estela de Spotify, la gente ya no compra discos, paga 10€ al mes -¡una copa!- y así tiene acceso a toda la música del mundo mundial. “Lo mismo con los videojuegos, jugarás a juegos que ni tan siquiera conocías”.

Y ahora la parte problemática, la que les da dolores de cabeza cada mañana. Están en ese punto de intentar conseguir dinero para poder sacar la primera versión beta. Han colgado su proyecto en Projeggt, una web de financiación colectiva, el tan sobresaturado 'crowdfunding' pero que tantos proyectos ayuda. Llevan el 86% recaudado a día de hoy, y cruzan los dedos mucho para llegar a la cantidad final. “Desde el minuto 1 lo que más cuesta es que entre capital externo, no nos interesa tener 'business angels' porque no queremos perder el espíritu de la empresa”. Confían en las pequeñas contribuciones, en el que será un futuro usuario, en los amantes de los videojuegos que puedan ver una gran idea. Necesitan mecenas para esta loca aventura.

Seguir luchando

Hablan pisándose, riéndose mucho y enlazando temas sin ton ni son. Supuran entusiasmo por todos lados. Reconocen estar aprendiendo mucho. De contabilidad, de márketing, de comunicación, de todo un poco. “Son 8 horas aquí metidos, nos hemos de coordinar, vender la idea, organizarnos”. Lo de ser jóvenes es bueno por aquello de que nadie le va a poner más entusiasmo que tú. Pero también perjudica, reconocen. Perjudica porque aún hay gente de mente cuadrada que trata al joven como estudiante, como persona que vive en casa de los papás y no cuesta dinero. O eso creen. Pero ellos luchan contra esto y quizás no tienen experiencia, pero sí una buena idea entre manos y ganas de comerse el mundo. “En la universidad puede haber personas que vayan a por el 5 de nota, otros a por el 10, cuando estás en el mundo laboral y con un proyecto propio vas a por el 10 y más”. Kilian reconoce, con algo de vergüenza y en voz baja, que quizás en la universidad te puedes saltar alguna reunión de los trabajos en grupo, o trabajar menos. Pero aquí no. “Aquí si no estás todo se rompe, dependemos de todos, somos un equipo”.

La familia apoya, ayuda en lo que puede, pero también hay el comentario de “¿cuando empezarás a trabajar en un sitio serio?”. Ay, los padres. Y los amigos... los amigos mucha cara. Con el clásico “ya me dejarás probar” todos quieren tener acceso a juegos ilimitados. Y lo del por qué de Sila Games. Aquí sale a la luz la parte friki. Habla Chisco y los demás escuchan intrigados. No se lo habían planteado. ¿Sabéis el juego Half-Life? Sí, claro. Comentan jugadas. “¿Sabéis lo de Blackmesa? pensé, que gracioso suena en castellano, y se me ocurrió lo de silla, al principio pensé en Redsila, y al final sacamos lo de red”. Vamos que ni idea de lo que hablan, pero que nos suena perfecto el nombre.

Y ahora a seguir cruzando los dedos para conseguir los 3.000€. Si no se consigue ¿hay Plan B? (preguntamos desde el papel de madre preocupada). La respuesta es clara: seguir luchando.

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