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La clave

Y ahora, a gobernar

Enric Hernàndez

El president Artur Mas y Oriol Junqueras removieron anoche el último escollo para la firma del pacto de gobernabilidad: la fecha de la consulta de autodeterminación, que prevén celebrar, salvo acuerdo en contrario, en el 2014. Una alianza que muchos, fuera y dentro de Catalunya, percibirán como una temeraria huida hacia adelante, pero que carecía de alternativas. Solo Mas, ganador en las urnas aunque derrotado por sus elevadas expectativas, está en condiciones de formar Govern. Y solo Junqueras, con ERC cabalgando a lomos del purasangre independentista al que CiU dio rienda suelta tras la Diada, está dispuesto darle apoyo, ante el no socialista y la hostilidad del PP.

Conviene tener en cuenta, también, que el electorado que CiU conservó el 25-N -menguante respecto de los anteriores comicios, pero abiertamente soberanista- no hubiera entendido que Mas frustrara el pacto con Esquerra rehuyendo cualquier compromiso explícito con la celebración de la consulta, cuando esta fue su tótem programático en la reciente campaña. Ni el de Esquerra hubiera perdonado a Junqueras que desaprovechara la mejor oportunidad que se le ha presentado al independentismo catalán de romper con la legalidad española de la mano de un partido tradicionalmente de orden como CiU. No había, pues, otro desenlace posible que el acuerdo.

Lo más complicado, como saben los negociadores, no era tanto tejer la alianza como administrarla. Porque los graves problemas de los catalanes, cada vez más afectados por la crisis, no pueden esperar dos años, a ver si la consulta se celebra en el 2014 o si CiU y ERC se conceden una prórroga. La agenda nacional deberá seguir su curso, pero la más perentoria es la agenda social. Lo que en verdad urge es gobernar.

La desconfianza mutua

Sobran motivos para alimentar el escepticismo sobre la estabilidad y perdurabilidad de una alianza trabada sobre la desconfianza mutua, pero a los socios se les juzgará por sus obras. Si Mas, espoleado por ERC, modula los recortes y reparte los sacrificios con mayor sensibilidad social, la colaboración, dure lo que dure, con consulta o sin ella, habrá valido la pena.

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