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Gente corriente

«Nos encanta que nos cedan el protagonismo»

Gemma Tramullas

Tras 15 años aplicando técnicas de comunicación para mejorar cuentas de resultados en empresas, percibió que sus clientes aplicaban espontáneamente las herramientas que él les daba en sus vidas cotidianas para mejorar sus relaciones familiares. De ahí surgió el taller La comunicación persuasiva que imparte en la sala Cincómonos de Barcelona.

-Mis clientes me contaban que habían conseguido que la familia volviera a sentarse alrededor de la mesa a hablar y que los niños recogieran la habitación sin rechistar.

-¡Como Mary Poppins! ¿Se acuerda de la película? Trata de una familia que no se comunica y al final acaban yendo a volar cometas juntos.

-Al inicio de la película los diferentes actores tenían unos objetivos y a medida que avanzaban los minutos esos objetivos se iban redefiniendo. ¿Qué es lo importante? ¿Adónde queremos ir? Gracias a la intervención de Mary Poppins se produce esa reflexión, se redefinen objetivos y la familia coge otra dirección.

-¡Mary Poppins ya era coach!

-Stricto sensu, no. Fíjese que yo no utilizo la palabra coach.

-Su empresa es de coaching, ¿no? ¿O me he confundido de persona?

-(ríe) Sí, moviliza.net es una empresa de coaching. Pero las técnicas de comunicación de los talleres las puede dar un coach o cualquier otro profesional que haya adquirido estas técnicas. Cuando termina el taller y la persona decide poner en práctica de forma consciente esas herramientas es cuando aparece el coach para acompañarle.

-¿Una pauta básica para mejorar las relaciones familiares?

-Una clave en comunicación es considerar al otro como el protagonista. Cuando hablas con tu pareja o con tus hijos dejas aparte tu yo y lo cedes al otro. En esta sociedad no es habitual que nos cedan el protagonismo ¡y nos encanta! Entonces sucede algo inesperado: los demás se sienten bien con nosotros, aumenta la atención y podemos influir más en ellos. Eso nos hace sentir mejor, más carismáticos y a partir de aquí podemos ir más allá y lograr objetivos que habíamos guardado en un cajón.

-Suena a manipulación.

-Bajo ningún concepto. Si manipuláramos al otro llegaría un momento en que rechazaría todo lo que le dijéramos. Se trata de crear un marco para generar sintonía y acompañar a tu interlocutor hacia donde tú quieres, protegiendo su emocionalidad. ¿Se da cuenta de cómo tiene cruzadas las piernas y de la posición de sus manos?

-Sí.

-¿Ve cómo están las mías?

-Estamos en la misma posición.

-Desde el punto de vista inconsciente, estamos conectados. Estas herramientas nos permiten tratar con la mente inconsciente de nuestro interlocutor sin que él se dé cuenta.

-¿Estas técnicas no conducen a relaciones artificiales?

-Estas herramientas permiten evitar un conflicto o una ruptura. En la vida cotidiana, los objetivos son tan bonitos como el ser feliz y si estas herramientas sirven para que, al llegar la noche, te metas en la cama y tengas la sensación de haber sido feliz con los tuyos, esto no tiene precio.

-¿El president Mas tiene un coach para evitar conflictos?

-No lo sé. Si el president tiene coach no sabremos nunca dónde está, porque el coach siempre está entre bastidores, siempre da el protagonismo a su cliente y nunca recibe la medalla. El coach puede ayudar al president a aplicar todo su potencial y creatividad para identificar claramente los objetivos de adónde queremos ir como sociedad y cómo vamos a involucrar a los diferentes agentes sociales para que entre todos avancemos y no tengamos la sensación de que unos avanzamos a costa de los otros.

-O sea, que si no lo tiene, debería tenerlo.

-Si no lo tiene... lo puede encontrar.

-Si hace 25 años le hubieran dicho que se dedicaría a esto...

-Nada es casual. Mi vida ha sido un proceso de búsqueda permanente y en este proceso descubrí que podía echar una mano a los demás.

-¿Podría ser más concreto?

-Uno de los golpes más importantes de mi vida fue la muerte de mi padre. Con él se rompió todo el mundo que yo conocía y tuve que iniciar una búsqueda para saber dónde encajaba yo. Esa búsqueda de herramientas para aplicar en mi vida privada me llevó, de forma colateral, al coaching. Me di cuenta de que lo que yo había adquirido era tan potente y me ayudó tanto, que merecía la pena compartirlo con los demás.

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