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CRÓNICA DE ÓPERA

Sondra Radvanovsky impone su carisma en 'Poliuto'

La soprano debuta en la versión concierto de esta tragedia lírica de Donizetti junto a Gregory Kunde en un Liceu con solo media entrada

César López Rosell

Sondra Radvanovsky y Gregory Kunde, interpretando Poliuto en el Liceu

Sondra Radvanovsky y Gregory Kunde, interpretando Poliuto en el Liceu / ANTONI BOFILL

Del Donizetti cómico de 'L’elisir d’amore' al trágico de 'Poliuto'. La oportunidad que suponía para muchos descubrir las bondades de este drama cristiano, con triángulo amoroso incluido, no ha resultado suficientemente atractiva para la parte del público que renunció a ocupar casi la mitad de las localidades del LiceuEl tirón de un reparto encabezado por Gregory Kunde y Sondra Radvanovsky y el hecho de que este interesante título no se programara desde hace 42 años, no han resultado suficientemente estimulantes en una semana saturada de oferta clásica, con nombres como Daniel Barenboim y Gustavo Dudamel y la Filarmónica de Viena en cartel. Los elevados precios de las entradas para una versión concierto también han podido ser un freno. Así y todo, el espectáculo merece la pena por la calidad de una ópera que marca una inflexión en el estilo del autor, ya que se aleja de las convenciones belcantistas para acercarse a una línea preverdiana. El aclamado elenco desgranó la belleza de esta obra, que merece una revisión escenificada a la altura de su calidad.

La producción presentada tenía muchos alicientes. Intérpretes de la talla de Franco Corelli, Maria Callas y, sin ir más lejos, Leyla Gencer, Amedeo Zambon y Vicenç Sardinero que encabezaron el reparto de 1975 en el Gran Teatre, calificaron a 'Poliuto' como una de sus obras de referencia. Prohibida inicialmente por la censura borbónica, que juzgaba demasiado irreverente escenificar la figura de un mártir cristiano, la ópera conoció una versión francesa más larga, 'Les martyrs', antes de ser recuperada en Italia en su formato inicial. Kunde ya había interpretado el rol de Poliuto (noble armenio convertido al cristianismo) en Bérgamo, pero Radvanovsky debutó el jueves como Paolina, esposa del noble y examante del procónsul romano Severo (Gabriel Viviani). De este trío de intérpretes, inmersos en el drama de la persecución de los primeros cristianos en Armenia y en un escenario de amores, desamores y venganzas, fue la diva norteamericana la que más brilló en una función de notable nivel interpretativo.

Favorita del Liceu

Pese a la falta de ensayos que evidenciaba con sus constantes miradas a la partitura, la soprano de Chicago volvió a deslumbrar por su carisma. Sobrada de recursos técnicos, exhibió su poderío vocal y la belleza de sus pianísimos. Estuvo soberbia en los dúos, especialmente en el del tercer acto con Kunde, y si no llegó a mostrar toda la fuerza dramática que le caracteriza fue por falta de familiaridad con la obra. El Liceu volvió a homenajearla como una de sus divas favoritas.

Kunde se prodiga en exceso a sus 63 años y eso se nota en su voz algo desgastada. Estuvo más metido en el interiorismo de su místico y celoso personaje que sus compañeros y en general defendió su papel con absoluta entrega. Al final, su Poliuto resultó convincente, pese a algunas limitaciones en los graves. Gabriele Viviani fue el tercer elemento del triángulo, pero su defensa del vengativo procónsul tuvo más peso actoral que canoro. Mostró potencia, pero le faltó continuidad. Más discreto resultó Rubén Amoretti encarnando al perverso sacerdote del culto de Júpiter. Alejandro del Cerro fue un buen Nearco, amigo del protagonista, y Sun Min Kang y Miquel Rosales y el coro cumplieron. La orquesta, dirigida por Daniele Callegari, acusó la falta de trabajo previo y fue de menos a más.

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