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Tres escobas

Jaume Subirana

Nada hace pensar que al escribir 'La escoba del sistema' (Dios tenga en su gloria a los editores de Periscopi, que han publicado la versión catalana) a David Foster Wallace le pasase por la cabeza el caso catalán, pero el hecho es que a estas alturas los habitanes del sistema literario en la lengua de Joan-Lluís Lluís deben de ser la gente más limpia del mundo, barridos por todos lados.

Está el barrido del libro y de su mundo, que van perdiendo peso específico, presencia entre los más jóvenes e importancia en el universo mental de la población en general, por muchos planes de lectura que cada 'conseller' y regidor de turno nos prometan (de hecho, los planes son la muestra más clara de que está pasando algo feo). Los libros fueron barridos, y los que mandan miran la tele o el móvil. ¿Alguien se imagina ahora mismo una Françoise Nyssen (ministra de Cultura francesa, exdirector de la editorial Actes Sud) catalana o española? Pues eso.

Está también el barrido de la literatura y de los escritores (no: libro y literatura no son lo mismo). Hace años, desde la última crisis, los avances editoriales se han jibarizado, bajan las ventas, se ha esfumado los bolos pagados, hay menos plataformas de promoción, los editores buscan gente conocida a quien convertir en autor: todo ello hace más y más difícilla profesionalización, a veces la simple profesionalidad de los escritores. Cuesta pensar el nombre de un/a escritor/a vivo/a que sea referencia para la sociedad como pasaba (sí, pasaba) décadas atrás.

Finalmente, para los tozudos irredentos, queda todavía el barrido del catalán, que ha ido pasando de lengua propia a cooficial, de requisito a añadido, de invitado a sospechoso, convertido en víctima colateral (no me apedreen, por favor) del Procés y de la paranoia lengüicida ya no de españolistas militantes sino también ahora de un puñado de monolingües empadronados en Catalunya, Baleares y el País Valenciano. Pasa y pasa la escoba, la otra escoba, la tercera escoba. Con tanto barrido, cada vez cuesta más respirar. Así que pedí a los Reyes un recogedor. 

Temas: Libros

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