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CRÍTICA DE CINE

'Suburbicon': 'cartoon' social y cine negro

El primer filme dirigido por George Clooney en que no particpa como actor tiene más a ver con los hermanos Coen de los 80 que con su cine político

Quim Casas

Estrenos de la semana.Tráiler de Suburbicon. (2017) / periodico

Suburbicon ★★★

Dirección: George Clooney

Con: Matt Damon, Julianne Moore, Oscar Isaac, Glenn Fleshler, Michael D. Coen, Noah Jupe

Título original: ‘Suburbicon'

País: Estados Unidos

Duración: 105 minutos

Año: 2017

Género: Multigenérica

Estreno: 8 de diciembre del 2017

En su primera película como director en la que no aparece como actor, George Clooney recupera un antiguo guión de los hermanos Joel y Ethan Coen, escrito a mediados de los años 80, en su época menos impresionista, la de 'Arizona Baby' y su colaboración con Sam Raimi en 'Ola de crímenes, ola de risas'. El resultado, materializado tres décadas después, está más en sintonía con lo que hacían entonces los Coen, entre la comedia negra, el 'neo noir' y el 'cartoon', aunque con toques de drama social (definir el filme en un solo género es imposible), que con lo realizado generalmente por Clooney tras la cámara, con títulos más políticos como 'Buenas noches, y buena suerte' o 'Los idus de marzo'.

La acción de 'Suburbicon' acontece en los años 50 en un suburbio de la gran ciudad que es dinamitado por una serie de elementos. Por un lado hay una trama de intriga con asesinatos, niños amenazados, un detective de seguros y unos personajes que mienten más que respiran. Por el otro tenemos una explosión de ira y violencia racial que afecta a una familia de raza negra de esa zona residencial.

El escenario es intercambiable con el de tantas comedias estadounidenses de los 50, al estilo de Frank Tashlin, pero también con esos suburbios y zonas residenciales en apariencia edénicos y anacrónicos presentados por David Lynch en 'Terciopelo azul' y el 'Twin Peaks' de 1990 o recreados en las novelas de Richard Yates y en la teleserie 'Mad men'.

Pero a través de la escritura de los Coen, de un exceso musical de Alexandre Desplat y del trabajo paródico de buena parte del reparto, Clooney convierte este drama soterrado sobre una sociedad fascista en una comedia de dibujos animados con personajes de carne y hueso. A la crítica social se puede llegar por diversos caminos. Clooney, en este caso, ha escogido el de la sesgada diversión.

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