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POETA MÍTICO

Lorca, de viva voz

Un libro recoge 133 declaraciones y entrevistas completas del autor de 'Bodas de sangre', con buena parte de material inédito

Elena Hevia

Una imagen de Federico García Lorca en la emisora Radio Unión en 1929.

Una imagen de Federico García Lorca en la emisora Radio Unión en 1929.  / FEDERICO GARCIA LORCA

En los recuerdos de los que le conocieron, Federico García Lorca siempre se muestra cálido, próximo, sociable, con una simpatía directa e inocente como de 'niño grande', un título que, como el de 'gitano', le perseguiría y acabaría por irritarle. Ese retrato más cercano del poeta no se concreta fácilmente porque el cine, que tanto le gustaba y que tanto defendía, no recogió su imagen en movimiento y tampoco se guarda registro de su voz, más allá de saberse que su tesitura era de barítono. Pero están las numerosas entrevistas que le hicieron, especialmente a partir de 1928, cuando el éxito del 'Romancero gitano' le convirtió en algo parecido a una estrella pop de la literatura. De ahí que la prensa lo buscara como caza mayor. Y que él, halagado, se prestara al juego de saberse querido pese a que muchas veces no se reconocía en los retratos que lo aprisionaban en el estereotipo.

Todas esas entrevistas y declaraciones, 133, componen el libro 'Palabra de Lorca' (Malpaso) que ha elaborado Rafael Inglada, más conocido como investigador de la obra de Picasso, en colaboración con el periodista Víctor Fernández. No es esta la primera vez que se reúnen las entrevistas del poeta granadino; de hecho formaron parte de las 'Obras Completas' que publicó Aguilar a partir de su cuarta edición y más tarde se recogieron en la edición de Galaxia Gutenberg, pero en esta ocasión no solo se rescata una tercera parte de material perdido o desaparecido, que jamás había sido recogido en libro, sino que además se ofrecen completas, pues en versiones anteriores solían aparecer únicamente las declaraciones de Lorca fuera de contexto. Asimismo se han cotejado con los originales para restituir su correcta transcripción, y el volumen viene acompañado de numerosas fotografías muy poco conocidas y, de 'bonus track', la de portada que incluye la famosa foto de García Lorca en batín que su autor, Alfonso, le hizo originalmente junto al periodista Felipe Morales, aunque luego la reencuadrase sin él.

Descalzo y en pijama

Lo de contestar a las entrevistas en batín no es insual en él. A la hispanista francesa Mathilde Pomès la recibió en su casa de Madrid en pijama, descalzo y despeinado, recién levantado -había olvidado la cita, aunque eran las 11,30 de la mañana- y como no había otro lugar donde sentarse la invitó a hacerlo sobre la cama aún caliente. "Esta es una oportunidad de mostrar al Lorca más cotidiano, podríamos decir que en zapatillas, porque Pomès se encarga de describir la habitación y de curiosear en su biblioteca. Eso es periodismo", dice Víctor Fernández.

Las entrevistas se inician en 1922, aunque la más famosa de esta época sea la de Francisco Ayala tras el estreno de ‘Mariana Pineda’. Porque es el teatro, más que su obra poética, el que más interés despierta entre los entrevistadores, entre ellos, María Teresa León, Ernesto Giménez Caballero, Josep Palau i Fabre, César González-Ruano o los intelectuales italianos Indro Montanelli y Silvio D’Amico.

García Lorca, Margarita Xirgu y Cipriano Rivas Sherif en el Teatro Español poco antes de la entrevista de González-Ruano. Madrid, 1931  / 'Crónica'

Para Inglada, las que el autor de 'Yerma' concedió en su viaje a Buenos Aires y Montevideo son excepcionales, pero si tuviera que quedarse con una de todo el conjunto sin duda elegiría los tres reportajes que el director teatral y amigo Cipriano Rivas Cherif publicó póstumamente en México en los años 50, en los que el poeta le confiesa abiertamente su homosexualidad. Al tratarse de una conversación privada, muchos compañeros de La Barraca se ofendieron. "Yo creo, por el contrario, que ahí está el Lorca más humano", asegura Inglada, que destaca el retrato involuntario y esquinado que compone el libro: "Vemos a un hombre joven, cargado de futuro. Un Lorca que cautivaba, muy andaluz, muy exagerado, que habla de proyectos que luego no salen o que inventa incluso cosas solo para deslumbrar al periodista".

Comedido pero crítico 

Solía lamentarse el poeta de cómo su 'Romancero gitano' había generado tantos malos imitadores y algo de ese espíritu se filtra deformado en el estilo de unos cuantos entrevistadores, que intentan emularlo con unos resultados terriblemente afectados, mientras el poeta, absolutamente natural, quizá se riera un poco de ellos. Entre las perlas, de verdad, del libro está la entrevista que concedió a 'La Mañana' de León, en la que, quizá relajado porque se trataba de una publicación de provincias Lorca, no se cortó a la hora de criticar a conciencia a Valle Inclán y Azorín. Tampoco fue muy correcto -aunque habitualmente se mostrara comedido- en la última de sus entrevistas publicada en vida, del famoso periodista y caricaturista Luis Bagaría, donde soltó que "Actualmente en Granada se agita la peor burguesía de España", en la que algunos han querido ver la premonición de una venganza. No fue la última, esa se la hizo su amigo Rafael Martínez Nadal. 'El último día de Federico en Madrid' solo se publicó en 1978 y si hay que recordar una frase de aquella conversación la más conmovedora es: "Rafael, estos campos se van a llenar de muertos".    

Cuatro autodefiniciones

«Mi infancia es aprender letras y música con mi madre, ser un niño rico en el pueblo, un mandón»  1928

«A mí me gusta recitar mis versos, leer mis cosas. Pero luego le tengo un temor inmenso a la publicación» 1933

«[Dalí y yo] Somos dos espíritus gemelos. Siete años sin vernos y hemos coincidido en todas las cosas...» 1935

«Yo no soy gitano..., soy castellano colonizador de Andalucía. Y no he conocido mujer»  Póstumo

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