Ir a contenido

MUERTE DE UN ACTOR

Federico Luppi abandona su lugar en el mundo

El intérprete argentino fallece a los 81 años a causa de un golpe en la cabeza que sufrió al caerse en su propia casa

Abel Gilbert

zentauroepp15048283 barcelona 27 01 2011 entrevista al actor argentino federico 171020141209

El actor argentino Federico Luppi. / JOSEP GARCIA

El actor argentino Federico Luppi ha fallecido en Buenos Aires debido a complicaciones derivadas de un golpe que se dio en la cabeza en una caída sufrida en su propia casa hace unos meses. Tenía 81 años, y aunque ya no gozaba del aplauso unánime de décadas atrás, trataba de seguir activo y preparaba una gira teatral por el interior de su país. La noticia del deceso ha provocado un fuerte impacto. Luppi fue una figura relevante del cine y la televisión en Argentina a partir de los años 60. Extendió luego su prestigio al resto  América Latina y España, donde vivió y trabajó varios años, y dejó su impronta en innumerables largometrajes.

Muchos lo recordaron siempre por su papel de Facón Grande en 'La Patagonia rebelde' (1973), una película maldita censurada por peronistas y la última dictadura. Otros en cambio dirán que lo preferían como el insobornable sindicalista Pedro Bengoa de 'Tiempo de revancha', filme de Adolfo Aristarain estrenado durante el régimen castrense. "Bengoa, medio millón de dólares. ¿Alguna vez has visto tanto dinero junto?", le ofrecen, pero él se niega. "Te van a perseguir, vas ir preso", lo amenazan, y él se ríe. En la escena final encuentra su victoria personal; a modo de inmolación, se corta la lengua. La imagen tuvo un impacto profundo en momentos en los que pocos se atrevían a hablar de lo que sucedía.

No faltarán tampoco los memoriosos que relacionen a Luppi con otra cinta clave del cine argentino, 'El romance del Aniceto y la Francisca' (1967), de Leonardo Favio. Brilló también en 'No habrá más pena ni olvido' (1983), una de las películas clásicas de la posdictadura, basada en la novela de Osvaldo Soriano y dirigida por Héctor Olivera, un viejo conocido del actor.

Una personalidad imponente

Hijo de una familia de inmigrantes italianos, alguna vez quiso ser escultor, pero su vida cambió con el teatro. A los 29 años, en 1965, llegó al cine con 'Pajarito Gómez', de Rodolfo Kuhn. A partir de ese momento inició una carrera relevante. A pesar de su temprano cabello ceniciento, Luppi pareció en cierto sentido eterno para más de una generación que lo consideró el equivalente de lo que por estos días es Ricardo Darín: un actor que imponía su personalidad a las películas de las que formaba parte. Esa misma centralidad fue quizá el origen de la rivalidad profesional que mantuvo en los años 70 con Héctor Alterio y Luis Brandoni, dos actores que tuvieron que marchar al exilio.

Luppi imponía su tono más allá del género. Podría estar en 'Plata dulce' (1982), el filme en clave de farsa sobre uno de los descalabros  económicos de Argentina, o, diez años más tarde, en 'Un lugar en el mundo', una película de Aristarain con José Sacristán que giraba alrededor de la pertinaz resistencia de un hombre a aceptar las reglas de juego de un entorno trastocado, o en 'Martín (Hache)', del mismo Aristarain, en torno a un guionista expatriado alérgico a la nostalgia. Y siempre era Luppi, esa voz, ese cuerpo, esos ademanes.

Exilio en España

Argentina, en las postrimerías del estallido del modelo neoliberal, dejó de ser su 'lugar en el mundo'. En el 2001 decidió radicarse en España, donde unos años antes había participado en 'Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto'. En España rodó 'El espinazo del diablo' a las órdenes de Guillermo del Toro, con quien había trabajado en 1993 en 'Cronos' (también hizo una breve aparición en 'El laberinto del fauno'). Luppi retornó al país con la llegada de los Kirchner al poder y se identificó vehementemente con ese proceso político, lo que valió un enfrentamiento con los medios críticos con el Gobierno. Con esos modos enfáticos que lo distinguían en el cine, empezó a denostar a Mauricio Macri al llegar este a la presidencia.

Hace unos meses, confesó que pasaba apuros económicos: "Llego con lo justo a fin de mes... si llego"

Tuvo dos hijos en su primer matrimonio. Una de sus mujeres, la actriz Haydée Padilla, lo acusó en los años 70 de ser violento. En febrero pasado, Luppi confesó que atravesaba por serios problemas económicos. "Por primera vez en mi vida me angustio cuando llega fin de mes. Nunca me pasaba eso. Llego con lo justo a fin de mes… si llego", dijo. Se sentía con bronca y "amargado". Su última película, en proceso de producción, fue 'Necronomicón: el libro del infierno', dirigida por Marcelo Schapces y basada en el terror metafísico de H. P. Lovecraft.

Tenía plena conciencia de que su etapa de oro había pasado y que arrastraba un declive personal. "Había una película española basada en un hecho real, 'El crimen del Capitán Sánchez' -recordaba-. Un coronel, enamorado de su hija, para que no se casara con un fulano de tal, lo mata, pero lo atrapan. Entonces, el capellán le dice: 'Capitán, no se entristezca ni se enfurezca, la muerte nos llega a todos'. Y él le responde: 'Yo no le temo a la muerte, me da lástima dejar la vida'".  El deceso lo encontró cuando intentaba volver al ruedo y presentarse con 'Las últimas lunas', una obra teatral que a la vez era una meditación sobre la vejez.

0 Comentarios
cargando