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FESTIVAL GREC

Sanjosex y Belda: "La globalización nos hace buscar nuestra autenticidad"

Ambos músicos muestran en Barts su disco conjunto, 'Càntut', donde recuperan canciones de la memoria popular

Jordi Bianciotto

Carles Belda, en primer plano, y Carles Sanjosé, fotografiados este miércoles en Barcelona.

Carles Belda, en primer plano, y Carles Sanjosé, este miércoles en Barcelona / FERRAN NADEU

Sanjosex, identidad artística del ampurdanés Carles Sanjosé, y el sabadellense Carles Belda acertaron con ‘Càntut’, donde reconstruyen con respeto y libertad 15 canciones populares conservadas por transmisión oral. Un disco y gira que responden al encargo de Albert Massip, creador de la web cantut.cat, que recoge 1.200 piezas, en alianza con Francesc Viladiu y el sello Bankrobber. Estrenado el pasado otoño en la Fira Mediterrània, se muestra este jueves en el Grec (sala Barts, 21.00 horas).

‘Càntut’ lleva una treintena de conciertos a sus espaldas. ¿Ha superado sus expectativas? (Carles Sanjosé) No teníamos expectativas en ese sentido, nunca piensas si lo que haces será un éxito, haces lo que tienes que hacer. (Carles Belda) Pero nos ha sorprendido la reacción emotiva, con ese punto incluso de comunión que hay en los conciertos. Gente joven que ve a sus abuelos felices reconociendo una canción.

¿Sienten que han despertado conciencias? (C. S.) El encargo era dar a esas canciones una sonoridad actual y que llegasen a todo tipo de público saliendo del circuito habitual de la música tradicional.

Llegar al Grec, ¿les hace pensar que han alcanzado un reconocimiento oficial? (C. S.) Bueno, digamos que Barcelona es una ciudad cosmopolita y que dentro de esa infinidad de culturas hay una que es la catalana, y aunque cualquier persona puede entender esas canciones, hay un público al que llega de una forma más directa. Tocar en Barcelona significa algo más y estar en el Grec también. Pero para un músico todos los conciertos son importantes. (C. B.) En Barts estaremos con gente de la tribu y haremos una especie de misa pagana. Vas y cantas para los indios y sus amigos.

¿Los indios? (C. B.) La gente para la cual esos cánticos son propios, o la que tiene interés en disfrutarlos. Gente que come canalones, paella y ‘esqueixada’. O no, pero que quiere acercarse a todo eso.

Puede pensarse que todo esto es reaccionario: nacionalismo romántico. (C. S.) Nos hemos limitado a adaptar a nuestra manera un repertorio que formaba parte de la vida cotidiana de nuestros abuelos.

¿Idealizan el pasado, una Catalunya que ya no existe? (C. S.) No, no, para nosotros es un repertorio muy interesante y válido. Hace ilusión y toca la fibra. Pero yo no hago de eso un discurso político. (C. B.) No me imagino a nadie diciendo eso en relación, por ejemplo, al vino. Cuando aparece la lengua se generan desconfianzas. Pero, al final, todo esto es una vivencia cultural. ¿Verdad que te gusta este vino del Priorat? Pues yo te canto la canción que quizá era la banda sonora de esa viña.

“¿Te gusta este Priorat? Pues yo te canto la canción que quizá era la banda sonora de esta viña”

Carles Belda

Hay una corriente de recuperación de la canción transmitida a través de la memoria oral: ahí están Maria Arnal i Marcel Bagés. (C. B.) Y Joana Gomila. (C. S.) Es muy interesante: hay una generación que se pone a investigar su pasado, y es consecuencia de la globalización, que nos hace buscar nuestra autenticidad en este mundo.

Esas canciones, ¿les traen recuerdos familiares o las han descubierto con este proyecto? (C. S.) Algunas, como ‘Una matinada fresca’ o ‘La dida’, las conocía de pequeño, pero de otras muchas no tenía ni idea. Pero cuando le puse ‘Els dotze lladres’ a mi madre, le vino directamente la imagen de su abuela. Yo vengo de familia de ‘pagès’, aunque no quiero magnificarlo: en esto hay mucho de elección personal. Hay muchos artistas que han elegido formar parte de una cultura diferente a la que sería natural en ellos, no pasa nada. (C. B.) Mi memoria de ese repertorio es cero, pero mi actitud ha sido desacomplejada: el pueblo no es algo ajeno a mí, formo parte de él y tengo todo el derecho a coger ese material, hacerlo mío y compartirlo con la gente, con una tribu entendida siempre como abierta y permeable.

Por cierto, ahora tenemos un ‘conseller’ de Cultura, Lluís Puig, que viene de la música tradicional. (C. S.) Me parece bien, ¿qué problema puede haber? Se dijo que era un sardanista, y yo repliqué que vivan la sardana y los sardanistas. ¿Acaso un ‘conseller’ de Cultura debería proceder del mundo del ‘mikado’?

El repertorio que manejan toca materias muy diversas. Tenemos el duro retrato de ‘Serrallonga’. (C. S.) La versión de la web tenía el texto desordenado y aquí aplicamos algunos cambios. (C. B.) Porque tú eres parte del pueblo y tienes que hacerte tuya la canción.

También hay cambios en ‘La desgràcia d’un pobre home (el gitano)’, ¿verdad? ¿Buscando la corrección política? (C. B.) No, no, esta canción es como ‘Ligia Elena’, de Rubén Blades: la hija que se quiere ir con el trompetista y el padre que no lo aprueba. Y en la versión que oímos quedaba racista, cuando, si la letra la coges entera, lo que plantea es un debate: vida bohemia o vida ordenada y aburrida. (C. S.) En ‘Una matinada fresca’ decía “el pit” y yo lo cambié por “els pits”, porque habla de una mujer y según los códigos actuales queda más creíble.

“Me parece bien que el 'conseller' de Cultura sea sardanista. ¿Debería proceder del mundo del 'mikado'”

Sanjosex

En el sentido erótico-festivo tenemos ‘El flubiol del meu pare’, que no se han atrevido a cantar y han dejado en la voz de Francisco Bustins i Costa, venerable vecino de Banyoles. (C. S.) Es que el humor verde es muy gracioso cuando lo canta una persona mayor y, si no, queda como pasado de moda, ramplón. Hoy tenemos una relación con el sexo tan pública y diferente…

¿Por qué en el disco dan las gracias a Quimi Portet “por la guitarra flamenca”? (C. S.) Porque nos dejó la guitarra, simplemente. Una Hermanos Conde fantástica.

Visto el éxito, ¿'Càntut' seguirá acompañándoles en el futuro? (C. S.) Creemos que sí. Ha ido bien y sería absurdo enterrarlo. Le ponemos un final en diciembre y a partir de ahí no sabemos qué pasará. (C. B.) Si volvemos más adelante es porque nos apetece, y para comprobarlo tenemos que parar.

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