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'The Joshua Tree' un clásico del rock con un inicio fulgurante

Juancho Dumall

Gira de The Joshua Tree- U2 en Londres.

Gira de The Joshua Tree- U2 en Londres. / DYLAN MARTINEZ

Que 'The Joshua Tree' sea uno de los más importantes álbumes en la historia de la música se debe, entre otros muchos factores, a su apabullante inicio. Tres grandes composiciones, como tres declaraciones de principios, como tres directos a la mandíbula: 'Where the streets have no name', 'I still haven’t found what I’m looking for' y 'Whith or without you'. 

El disco, aparecido en 1987, todavía bajo el imperio del vinilo, se oía en orden. No era una obra concebida para el picoteo de Spotify. Por eso el arranque era tan importante, como sin duda sabían los cuatro músicos de U2 y los dos productores estrella del trabajo, Brian Eno y Daniel Lanois. Y, como se ha dicho en muchas ocasiones, ese principio, dominado por la guitarra de The Edge, es hipnótico, inquietante. Muchas de las bandas sonoras de series televisivas de éxito del siglo XXI han bebido de esa fuente.

La banda se salía del minimalismo nuevaolero y entraba en un sonido nuevo. Grandilocuente, como han señalado sus críticos, pero de un gancho incontestable. Una mezcla de ritmos tradicionales con ecos épicos, letras brillantes, una espiritualidad profunda. Todo eso está ya en las primeras notas de esta obra maestra del rock.

La pregunta 30 años después del lanzamiento del álbum es si ha envejecido bien, regular o mal. Porque es cierto que algunos discos triunfadores en los 80 -la otra década prodigiosa- suenan hoy empalagosos. No es el caso de 'The Joshua Tree', aunque existen críticos y voces para todas las posiciones. Hay, eso sí, una prueba del algodón: en todas las últimas giras de U2 han sonado los temas principales de esta obra. Es más, sus éxitos de hace 30 años son todavía los que crean los momentos de delirio entre el público de estadio. Y algo tendrá el agua cuando la bendicen.

La temática de las canciones del disco tiene el aire político de izquierdas que ha marcado al grupo desde su nacimiento. Hay referencias a los bombardeos de El Salvador y Nicaragua por aviones de Estados Unidos (en la cruda 'Bullet the blue sky'), a los desaparecidos en las dictaduras del Cono Sur ('Mothers of the disappeared') y un verso estremecedor sobre Víctor Jara, el cantautor chileno asesinado en los primeros momentos del golpe de Pinochet: «Jara cantó, su canción es un arma en las manos del amor. / Tú sabes que su sangre aún llora desde la tierra. / Corre como un río hacia el mar».

FISURA EN BELFAST

Y no podían faltar las referencias puramente irlandesas, con el sangriento conflicto del Ulster todavía vivo. La canción que abre el disco, 'Donde las calles no tienen nombre', está inspirada en un hecho dramático: en Belfast y otras ciudades de Irlanda del Norte se sabía la religión y a procedencia de cada ciudadano por la calle en la que vivía. Combatir esa profunda fisura social es el alma de este clásico de la música del siglo XX.

Bono aumentó tras el éxito de este disco su actividad, un tanto cargante para muchos, como chico solidario oficial. Pero su tono reivindicativo en 'The Joshua Tree' es mucho más lírico que el de los zarpazos explícitos de The Clash y por eso, entre otras cosas, los temas más políticos de U2 pueden entenderse mejor tres décadas después.

En cuanto a los palos musicales, el álbum es muy ecléctico. Hay baladas, inspiraciones del country, blues, góspel y ecos del punk tardío que caracterizó el nacimiento de U2. Y sobre todo, la guitarra de The Edge, que constituye por sí sola un muro de sonido, como puede comprobar todo aquel que asista a un concierto de estadio de la banda irlandesa. Hoy, sin ir más lejos.

Temas: U2 Música

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