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D'A FILM FEST

'Converso': cuando tu familia de repente cree en Dios

El director navarro David Arratíbel presenta en el D'A el documental 'Converso', que indaga en el proceso que llevó a su madre y sus hermanas a abrazar la fe católica

Julián García

David Arratíbel, director de Converso, fotografiado en Barcelona.

David Arratíbel, director de Converso, fotografiado en Barcelona. / ALBERT BERTRAN

David Arratíbel volvía a Pamplona por carretera tras haber pasado unos días en Barcelona cuando vio a lo lejos el coche de su hermana mayor. Aceleró para ponerse a su altura y giró la cabeza, dispuesto a saludarla con el claxon, pero al verla se quedó petrificado: ella conducía con la mirada ausente, con una mano agarrando el volante y con la otra un crucifijo. “Me quedé tan flipado que ni siquiera pité”, evoca Arratíbel. Ese día descubrió que su hermana, que jamás había mostrado mucho interés por las manifestaciones religiosas, había abrazado la fe católica con inesperada devoción, lo mismo que harían después su madre y su hermana pequeña.

Incapaz de abordar el asunto durante años, quizá por incomprensión agnóstica, quizá solo por rabia, Arratíbel se decidió tiempo después a indagar en los porqués de esa transformación. El resultado es el documental ‘Converso’, en el que el director navarro no solo explora los intrincados mecanismos de la fe, sino que cierra, a modo de terapéutica reconciliación, viejas conversaciones pendientes con su familia. El trabajo, altamente personal, se proyecta este jueves en el D’A Film Fest, dentro de la sección Un Impulso Colectivo, después de haber ganado el premio al mejor director de documental en el último festival de Málaga.

 “Yo tenía una relación muy mala, pero también de mucha curiosidad, con la conversión de mi familia”, explica Arratíbel, de 44 años y director creativo publicitario de empresas como Kukuxumusu. Nada más terminar su primera película, ‘Oírse’, documental sobre acúfenos que él mismo padece, se percató de que “había una película” en el tránsito de su hermana del desinterés religioso a la exaltación después de que ésta entablara relación con el organista de la iglesia de El Salvador de Pamplona y de una epifánica estancia en el monasterio navarro de La Oliva. “El interés por entender siempre había estado ahí, pero en verdad lo que más me movió fue una ambición bastante miserable y mezquina: la ambición del cineasta, hacer una peli que molara. Me generó muchas dudas morales y éticas pensar que, tras tantos años sin atreverme a afrontar el tema, la espoleta había sido solo la ambición artística”, confiesa hoy.

En ‘Converso’, cuyo título hace mención tanto a la conversión religiosa como al simple hecho de hablar, Arratíbel entrevista a sus dos hermanas, su madre y su cuñado, el organista. En  un principio, el director se mantiene fuera de foco, en un intento racional de comprender cómo es eso de ver la luz. Él nunca había sido religioso, aunque tampoco había mantenido posiciones contrarias. Pero a partir de cierto momento, pasa a ser eje central, en un cambio de perspectiva que otorga una inesperada dimensión humana al relato. “Entrevistando a mi hermana, me vi yo mismo en un espejo. Fue como un clic. Ella me dijo que la película le estaba sirviendo porque de una puta vez habíamos podido hablar de un tema que hacía años que yo eludía porque me daba mal rollo. Y ahí me di cuenta de que todo se debía plantear como una conversación entre nosotros, no como una entrevista”.

LAS CONVERSACIONES PENDIENTES

‘Converso’ acaba siendo, por tanto, una sentida reflexión sobre viejas conversaciones pendientes, sobre el cine como artilugio que posibilita comunicaciones imposibles. En especial, esa conversación jamás mantenida con su padre, fallecido cuando Arratíbel tenía 20 años. “Mis padres tuvieron un proceso de separación muy conflictivo que a mi hermana y a mí nos afectó mucho. Cuando te haces mayor lo ves como algo comprensible, pero mi padre murió antes de que pudiera hablar con él de forma adulta. Cuando se fue yo era un adolescente egoísta, con muchas noches de droga, destrucción y descojone, y se quedó pendiente esa conversación, me perdí a una persona maravillosa. La película trata, pues, sobre las conversaciones pendientes, especialmente esas que nunca se darán. En un momento, le digo a mi hermana que si ve a mi padre en el cielo, le diga que me gustaría poder hablar con él”, confiesa el director.

Texto Alternativo

David Arratíbel (izquierda), con su cuñado, su madre y sus dos hermanas, en un fotograma de 'Converso'.

Admirador del cine documental familiar, especialmente de los ‘Diarios’ del israelí David Perlov, el inquieto Arratíbel ha trabajado durante más de tres años en el proceso creativo de ‘Converso’. “Es una película muy espontánea, que se ha ido haciendo sola, que ha ido creciendo sola durante tres años. Sin apenas presupuesto, solo con la ayuda de [los productores donostiarras] Pello Gutiérrez y David Aguilar. Un móvil, una cámara. Mucha intimidad. Mi familia y yo, nadie más”.

¿Y qué le ha parecido a su madre y hermanas la película, esa exposición pública de algo tan íntimo y espinoso como su vínculo con la fe? “Bien. Yo creo quedan bien. En un momento, mi madre teme que todo sea un poco como ‘El desencanto’ de Jaime Chávarri, pero por fortuna no ha sido eso. Han visto que la película está hecha desde el amor. Y han estado cómodos. Es curioso que el dispositivo cinematográfico, lejos de generar bloqueo, fue todo lo contrario: generó fluidez”, cuenta Arratíbel. “A toda la familia le ha venido muy bien. Nos ha acercado, nos ha permitido entendernos. Yo he podido al fin saber que no quería hablar del tema de la conversión porque me sentía desplazado, como un extraño en mi propia familia”. De ahí esa oportuna cita, justo al inicio del filme, del misterioso huérfano Kaspar Hauser: “Madre, qué lejos estoy de todo”.

MAÑANA JUEVES EN EL D'A

'The levelling'. Aribau Club 1. 18.00. La británica Hope Dickson Leach debuta en el largo con este drama intimista enmarcado en las inundaciones de los Somerset Levels. Una estudiante de veterinaria (Ellie Kendrick) regresa a la granja familiar tras la muerte de su hermano y se enfrenta al desapego de su padre. Tristeza resonante nada melodramática. Segundo pase el sábado, día 6, a las 16.30 en Aribau Club 2.

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