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Los gobiernos español y catalán apoyan que Sant Jordi sea patrimonio de la Unesco

Soraya Sáenz de Santamaría y Oriol Junqueras presiden un acto en las vísperas de la 'diada' en apoyo de la candidatura auspiciada por la Cambra del Llibre, el Gremi de Floristes y la Fundació La Caixa

ERNEST ALÓS / BARCELONA

De izquierda a derecha, Patrici Tixis, Soraya Sáenz de Santamaría, Oriol Junqueras, Jaume Giró y Jaume Collboni, en el acto a favor de la candidatura de Sant Jordi como patrimonio inmaterial de la humanidad celebrado en el CaixaForum.

De izquierda a derecha, Patrici Tixis, Soraya Sáenz de Santamaría, Oriol Junqueras, Jaume Giró y Jaume Collboni, en el acto a favor de la candidatura de Sant Jordi como patrimonio inmaterial de la humanidad celebrado en el CaixaForum. / JULIO CARBÓ

Tiene algo mágico el día de Sant Jordi que aúna voluntades, congrega multitudes y colapsa gozosamente el espacio hasta que entre cuerpo y cuerpo no cabe ni un pétalo de rosa. Esta magia se produjo ayer en el acto hospedado por la Fundació Bancària la Caixa para impulsar la candidatura de la 'diada' de Sant Jordi como patrimonio inmaterial de la humanidad de la Unesco: el Gobierno central y el de la Generalitat, ambos imprescindibles para tramitar la iniciativa, y el Ayuntamiento de Barcelona, manifestaron explícitamente su apoyo. Con tanto entusiasmo que el rango institucional de los participantes en el acto fue creciendo en los días previos hasta desalojar del escenario a las autoridades invitadas inicialmente.

Primero fue la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, quien anunció el pasado domingo que sería ella quien expresase el apoyo del Gobierno en lugar del secretario de Estado de Cultura, Fernando Benzo, que pasó a ocupar un lugar en la platea. Después el teniente de alcalde del Ayuntamiento de Barcelona Jaume Collboni se sumó a este acto de adhesión. Finalmente, fue el vicepresidente de la Generalitat, Oriol Junqueras, quien decidió equilibrar la balanza institucional ocupando el lugar previsto inicialmente para el 'conseller' de Cultura, Santi Vila. Entre tanto tampoco quedo sitio para el presidente del Gremi de Floristes, Joan Guillén, compensado con llamamientos de los políticos a comprar la rosa de Sant Jordi en los las floristerías.

"COMPLICIDAD"

Patrici Tixis, presidente de la Cambra del Llibre de Catalunya, que agrupa al Gremi d'Editors, la Associació d'Editors en Llengua Catalana y los gremios de libreros y distribuidores, agradeció el "apoyo incondicional" a la candidatura recibido desde el primer día por La Caixa y el apoyo instantáneo del Govern de Catalunya, así como el compromiso inusitadamente explícito a la candidatura recibido desde la vicepresidencia del Gobierno y el Ministerio de Cultura, responsable de presentar y defender displomáticamente la iniciativa ante la Unesco, y la apuesta por el mundo del libro desde la llegada de Jaume Collboni al Gobierno municipal. "No un día de quejas, sino de poner énfasis en lo que nos une y no en los que nos separa", recordó, insistiendo que es necesaria la "complicidad" de todas las administraciones.

EL REFERÉNDUM Y LOS COMUNEROS

El acto fue una loa a la historia y el significado de Sant Jordi, más allá del apoyo público a la candidatura ante la Unesco. Pero también sirvió para intercambiar mensajes sobre la situación política del país. Junqueras, que dijo estar presente en nombre del presidente de la Generalitat, recuperó su faceta de historiador para recorrer la historia "universal" de la fiesta de Sant Jordi desde unos remotos paralelismos en los ciclos míticos japoneses y su origen fehacientemente grecoortodoxo. "Los valores que expresa el dia de Sant Jordi -añadió- son los valores de amor a la cultura y la libertad; seguro que todos entenderéis que hagamos referencia a un acto que hemos hecho esta mañana en el Palau de la Generalitat, que reafirma el compromiso colectivo por la libertad, el referéndum y la voluntad de expresarse".

A lo que la vicepresidenta del Gobierno respondió que el 23 de abril "en Castilla y León también celebramos la libertad" (la fiesta autonómica, que conmemora la batalla de Villalar en que fueron derrotados los Comuneros). Soraya Sáenz de Santamaría glosó el papel de "vanguardia" del sector del libro con base en Barcelona y eligió un ejemplo de la "vocación cosmopolita" de la ciudad que quizá no fuera el de más agrado para Junqueras: el elogio que hizo Mario Vargas Llosa en su discurso de entrega del Nobel de la Barcelona de los años 60 como "una Torre de Babel, una ciudad donde era estimulante vivir y trabajar, con un carácter abierto, plural e integrador que la hizo ser un referente global en el mundo de identidades compartidas".

Mientras, Jaume Giró, el director general de la Fundació Bancària La Caixa, auspiciadora desde los inicios de la candidatura lanzada desde la Cambra del Llibre de Catalunya y el Gremi de Floristes, se centraba en los valores del libro, muchos de ellos explicables con paralelismos vegetales que tienen su origen en la etimología de términos como libro o hoja. Permanencia, perseverancia incómoda para los déspotas, materialidad, un ritmo lento... "La lectura exige que apartemos toda urgencia; en los tiempos que corren quizá no es un mal consejo", concluyó, mirando a la representación política en la sala. Pam.

Una miembro de la junta de la Associació d'Editors en Llengua Catalana, la editora de La Campana Isabel Martí, dimitió hace unos días en protesta por la presidencia del acto por parte de la vicepresidenta del Gobierno, mascarón de proa de la 'operación Catalunya' del Gobierno central. Otros miembros de la junta, presentes en el acto, confirmaban el malestar pero lo extendían al conjunto de los políticos implicados. "Está bien que nos apoyen, pero que nos dejen trabajar por la cultura", lamentaba un editor. 

EL REGALO

Al final, el presidente del Gremi de Floristes, pudo repartir una rosa bien lucida a las autoridades, esta vez Benzo y Vila incluidos. Y Soraya Sáenz de Santamaría regaló dos libros que llevaba consigo: dos ejemplares de 'La parte inventada' del escritor argentino residente en Barcelona Rodrigo Fresán. Ya tiene unos años, no es una novedad de Sant Jordi. ¿Mensaje retorcido? ¿Es la república catalana una parte inventada? Junqueras perdió la ocasión de devolverle el libro que acaba de publicar Fresán, 'La parte soñada'. 

Aunque de hecho el regalo no era para Junqueras. La vicepresidenta entregó un ejemplar a Jaume Collboni y otro a Santi Vila, que apartó las manos, hizo primero gestos de 'yo no', después de 'dáselo a él', se ruborizó y se apartó para dar paso a su vicepresidente. Noche de gestos.

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