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UN HITO DEL CÓMIC

El maestro Blanco evoca un siglo de 'TBO'

El histórico dibujante de La familia Ulises apadrina la presentación del libro que conmemora los 100 años de la legendaria revista infantil

Anna Abella

100 años TBO con el dibujante histórico Josep Maria Blanco / RICARD FADRIQUE

100 años TBO con el dibujante histórico Josep Maria Blanco
El histórico dibujante de TBO Josep Maria Blanco, Antoni Guiral, autor de 100 años de TBO, y Lluís Giralt, que ha colaborado en el libro, a punto de soplar las velas del aniversario de la mítica revista de cómic.
El histórico dibujante de TBO Josep Maria Blanco, firmando un ejemplar del libro de Antoni Guiral.

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Josep Maria Blanco Ibarz (Barcelona, 1926), histórico dibujante de La familia Ulises y creador de series como Los Kakikus, aquella tribu caníbal que necesitaba “cazar” para comer, recordaba este viernes a su otra ‘tribu’, su otra “familia”, la que necesitaba dibujar para vivir: la del ‘TBO’, de la que a sus 90 años es lúcida memoria viva. Y lo hacía poco antes de soplar las velas del pastel del centenario de la legendaria revista infantil "que dio nombre a los tebeos", nacida en marzo de 1917. La celebración tenía lugar en la presentación del libro '100 años de TBO' (Ediciones B), completo, didáctivo y exhaustivo homenaje del divulgador y experto en cómics Antoni Guiral. Toda “una autopsia, una Biblia”, como apunta el “grafópata” y coleccionista Lluís Giralt, quien le ha ayudado en la investigación. 

Para Guiral, el libro responde a su “preocupación por nuestro patrimonio cultural y además, el TBO forma parte de la cultura sentimental del país”. Por ello, quería dejar constancia, negro sobre blanco, de muchos autores olvidados que la hicieron posible. Y Blanco, que estuvo en la revista de 1951 a 1981, compaginándolo con su trabajo en un banco (que nunca dejó “para no depender solo de la publicación”), evoca a los que fueron y ya no están, como Coll (al que conoció en Toray y le animó a llevar su trabajo al 'TBO'), Opisso, Tínez, Castanys, Urda, Donaz, Muntañola, Benejam... Y lo hace con la misma proverbial modestia con la que en 1969 tomó el relevo de este último –“buen amigo y bellísima persona”- cuando perdió la vista, dibujando durante años las historietas de La familia Ulises. Por respeto a Benejam no las firmó nunca. “Eran unos personajes tan famosos que 'TBO' no podía prescindir de ellos. Primero ayudaba a Benejam en su casa pero hubo un momento en que había que retocárselas tanto que el editor me encargó que lo hiciera todo yo. Soy muy puntilloso con lo que es mío y lo que es de otros y La familia Ulises no era mía”, cuenta quien hasta firmaba Ibarz cuando los guiones no eran suyos. 

COLEGAS COMO JAN Y JOSÉ LUIS MARTÍN

Reflejo de unos tiempos en los que la autoría no se reconocía como se merecía, relata Blanco cómo tuvo que recurrir al Mercat de Sant Antoni de los domingos. “Fui comprando los ejemplares del 'TBO' hasta que reuní todo mi trabajo en 12 tomos”. Maestro entrañable, en la fiesta-presentación, además de por Guiral y Giralt, colegas de profesión como Jan, José Luis Martín, Kap, Alfons López, Pepe Gálvez, Juan Carlos Ramis y Joaquín Cera le arroparon.

Texto Alternativo

Autorretrato de Blanco, en el 'TBO'.

Blanco, que tras dejar la revista publicó el libro 'Barcelona, de Blanco' (Ediciones B, 1993) y la serie antibelicista creada en 1966 e inédita Otto el cañón (Amaníaco 2014), será también homenajeado en el Salón del Cómic de Barcelona (del 30 de marzo al 2 de abril) con una exposición por haber ganado el Gran Premio a toda una carrera en la edición del año pasado. También en el certamen, comisariada por el propio Guiral, una muestra de un centenar de originales conmemorará el siglo del 'TBO' (otra podrá visitarse en la Biblioteca de Catalunya, del 16 de marzo al 15 de abril).

EDADES DE ORO

Señala Guiral, que la revista que dio series tan populares como 'Los inventos del TBO', 'Altamiro de la Cueva' y 'Eustaquio Morcillón y Babali', “comercialmente” tuvo dos edades de oro. “Una a finales de los años 20 y principios de los 30, y otra entre 1956 y 1958, cuando vendía 350.000 ejemplares”. “Pero –añade-, como producto hay que destacar la de 1941 a 1952, la etapa sin numerar, cuando debían cambiar el título de la cabecera a cada número porque tenían prohibido por el régimen salir como publicación periódica. Como no encajaban en un tipo de revista controlado por la censura podían publicar historietas con un componente más crítico y social”. De entonces es, por ejemplo una de 1951, en plena posguerra, de Benejam sobre una familia famélica. Aunque el más censurado fue Urda, que dibujaba señoras con muchas curvas.  

Luego las leyes franquistas sí lograron imprimir un humor más blanco al 'TBO', que lo diferenciaba de Bruguera, su eterna competencia, que tenía, según el autor, “un contenido más duro y crudo y violento, que reflejaba lo que pasaba en la calle”. Sin embargo, incluso en 1970, Blanco sufrió la censura por una historieta cuyo original se expondrá en el Salón del Cómic: “Era una época -explica el dibujante- en que se necesitaban influencias para todo. El protagonista va a matricular al hijo al colegio, a sacar un billete de tren, a pedir que le pongan el teléfono… y en todas partes le piden que rellene unos impresos y que lleve una carta de recomendación. Su mujer llama al médico porque acaba obsesionado y este le dice que debe ingresar en una clínica. Pero también allí le piden la carta de recomendación”.   

De hecho, señala Guiral, 'TBO' nació “buscando el éxito de 'En Patufet' y un público parecido pero sin la pedagogía y moralina de aquella. Ya desde el número 10 (bajo las nuevas riendas de Joaquim Buigas) el cambio de concepto fue primar la historieta ya desde la misma portada, dirigirse a toda la familia y fidelizar a los lectores”. Y lo lograron. 
 

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