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RECITAL DE DOS TROVADORAS HISTÓRICAS

Elisa Serna y Julia León, voces de la resistencia

Las cantautoras madrileñas reaparecen este domingo en el auditorio Barradas, de L'Hospitalet, tras conmemorar el 50º aniversario del colectivo Canción del Pueblo

JORDI BIANCIOTTO / BARCELONA

Hace unas semanas, el 9 de febrero, tenía lugar en Madrid un recital conmemorativo del 50º aniversario de Canción del Pueblo, el colectivo que, a finales de los 60, hizo oír su voz contestataria entre las rendijas del franquismo. Jóvenes trovadores que no eran conscientes ni de su poder subversivo ni del alcance profesional que podía adquirir su elección artística. Dos de sus integrantes, Elisa Serna y Julia León, que tomaron parte en el acto de reencuentro, serán acogidas este domingo con todos los honores por el festival Barnasants (auditorio Barradas, L’Hospitalet, 19.00 horas).

En el grupo Canción del Pueblo, que incluía a trovadores como Adolfo Celdrán y el fallecido Hilario Camacho, confluyeron los vientos progresistas del folk norteamericano, de Pete Seeger a Joan Báez, aportados por una Julia León que pasó un tiempo en Estados Unidos "ayudando a sacar a Canadá a chicos reclutados para la guerra de Vietnam", y la inquietud por dar forma a una canción comprometida autóctona. "Yo siempre decía: si te gusta el jazz, tócalo, pero a través de tu cultura, no de la de otros", destaca León.

VOCES CÓMPLICES

Los referentes eran tanto Chicho Sánchez Ferlosio y Paco Ibáñez (de este tomaron la idea de adaptar poemas contemporáneos y del Siglo de Oro) como la 'nova cançó' representada por Els Setze Jutges y Raimon. "Ellos nos inspiraron, y junto con otros colectivos, como el vasco Ez Dok Amairu, las gallegas Voces Ceibes, y Canción del Sur, en Andalucía, nos dedicamos a intentar sacar el miedo a la gente, que estaba como encogida", explica Elisa Serna, que adaptó al castellano la pieza 'Què volen aquesta gent?', de Maria del Mar Bonet, con el título de ‘¿Esta gente qué querrá?’, y se lanzó a la carretera, mano a mano con Lluís Llach, recorriendo varios países europeos y cantando para los inmigrantes.

La canción, concebida así como "cultura de resistencia", conscientes ambas cantautoras de que "lo que no hace el discurso político lo hace la poesía", y como medio para "reforzar el abrazo entre la clase obrera y los sectores de la cultura, porque ahí hay un cóctel imparable", subraya Serna. Las trovadoras jugaron un papel destacado en la formulación del feminismo. "Comenzamos a reunirnos para leer a Simone de Beauvoir y no teníamos ni idea de que estábamos empezando el movimiento feminista", recuerda Julia León.

EVOLUCIÓN ARTÍSTICA

Las cosas, paradójicamente, se complicaron tras la muerte de Franco. "Con la Transición, los cantautores pasamos a ser molestos", lamenta Serna. Sus carreras fueron incorporando incredientes: música tradicional, diálogos con bagajes árabes y judíos sefarditas, trabajos con músicos que más tarde formarían el grupo Radio Tarifa.

Y llegan, por primera vez, a Barnasants, donde ofrecerán sendos recitales por separado con algunas canciones en común, tras muchos años de ausencia en Barcelona, ciudad en la que ambas han residido en distintos períodos (muestran cierta soltura con el catalán), armadas con sus cancioneros peleones y sus discursos sin renuncias.

Prefieren hablar de pueblos ibéricos que de España y reivindican la coexistencia de lenguas "no solo allí donde la gente está obligada a ser bilingüe, sino también en Madrid", defiende Julia León, para quien el proceso soberanista "no va de romper España, sino de respeto y de reconocimiento". Y alertan de que "“el mundo va hacia un fascismo tan descarado que, o tomamos conciencia por la vía rápida, o todo terminará triturado", apunta, rotunda, Elisa Serna. "Necesitamos un rearme moral y ético".

Temas: Música

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