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CRÓNICA

Pulcra versión del 'Orfeo' de Monteverdi

Rinaldo Alessandrini y el Concerto Italiano conmueven en el Auditori con la belleza y emoción de la ópera mitológica

César López Rosell

Rinaldo Alessandrini dirigiendo el Concerto Italiano en LAuditori.

Rinaldo Alessandrini dirigiendo el Concerto Italiano en LAuditori. / periodico

Una historia mitológica servida con la belleza y emoción de unos intérpretes de lujo. La interpretación, en versión concierto, del ‘Orfeo’ de Claudio Monteverdi a cargo de Rinaldo Alessandrini y el Concerto Italiano dio relevancia al primer evento de celebración en Barcelona del 450º aniversario del nacimiento del autor. Era uno de los retos de la temporada de Música Antiga de L'Auditori y no defraudó las expectativas de un público conmovido por la pulcra recreación de la considerada, por encima de otros antecedentes, como primera obra maestra de la historia de la ópera.

Todo el innovador espíritu, combinando tradición y modernidad, que en su tiempo tuvo esta partitura se reflejó estilísticamente en la ejecución de los músicos y cantantes italianos. La producción de La Scala y la Opera de París de este título en el 2009, con Alessandrini al frente, y la premiada grabación posterior eran suficientes garantías como para esperar los resultados ofrecidos en la sesión de este jueves. A ello contribuyó el perfecto ensamblaje entre instrumentistas y solistas vocales, a pesar de los diferentes niveles interpretativos mostrados por estos últimos.

EL PODER DE LA MÚSICA

Tras la impactante tocata de metales del inicio y la irrupción del personaje de la Música expresando su poder para calmar a los corazones turbados y cambiar los giros del destino, empezó la narración de la fábula de mito griego Orfeo, hijo del dios Apolo y la musa Calíope, y las peripecias para rescatar a su amada Eurídice del Hades, el mundo de los muertos. En este viaje, que expresa la alegría más pura en los dos primeros actos antes de llegar al dolor más profundo cuando la Mensajera irrumpe con la noticia de la muerte de la amada, aparece un mundo de ninfas, pastores y personajes del inframundo, con Plutón incluido.

La música modula todos estos pasos, guiada por la maestría de Alessandrini, que realza desde la dirección el particular protagonismo de los instrumentos adheridos a los diferentes momentos de la acción. La monodia musical acompañada se complementa con elementos procedentes de la tradición como el madrigal presente en las escenas bucólicas, las danzas instrumentales renacentistas, las arias y recitativos y los coros.

LA MAGIA DE LA LEYENDA

Fue, en suma, una producción muy rodada que transmitió la magia de la leyenda, aunque la plenitud hubiera sido mayor con la aclamada versión escénica de Robert Wilson. Un esforzado Valerio Contaldo, siempre con la partitura en la mano debido a la extensión de sus textos, brilló como Orfeo, y Anna Simboli defendió su rol como Música y Eurídice. Salvatore Vitali compuso un buen Caronte. Pero lo mejor fue la orquesta, tanto en el plano conjunto como en el trabajo de los solistas. Un gran ‘Orfeo’.

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