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Fernando Trueba: más español que nadie

El director de cine ha vivido una semana 'horribilis'. Su nueva película, 'La reina de España', ha pinchado en taquilla, boicoteada a través de una campaña animada por quienes no le perdonan que dijera hace unos meses que no se siente español.

Ramón de España

Internet te puede arruinar la vida. O mejor dicho, ciertos usuarios de la red que disfrutan amargándoles la existencia a sus semejantes, gente a la que le encanta odiar y que ha encontrado en el mundo virtual un modo insuperable de linchar a los que le caen mal: se les conoce por el término anglosajón 'haters' y existe sobre ellos un libro excelente del periodista inglés Jon Ronson, 'So you've been publicly shamed' ('Te acaban de abochornar públicamente'), publicado aquí con el título 'Humillación en las redes' por Ediciones B.

Dado que las ejecuciones públicas están prohibidas desde hace tiempo, ahora tienen lugar en el ciberespacio, como está pudiendo comprobar el cineasta Fernando Trueba, al que están poniendo de vuelta y media en la red ciertas personas a las que no les sentaron nada bien sus declaraciones de cuando le concedieron el Premio Nacional de Cinematografía: ya saben, lo de que no se había sentido español ni cinco minutos de su vida y que, en los partidos de fútbol internacionales, él siempre iba con el equipo contrario.

Según el cineasta madrileño, esta campaña en su contra está afectando muy negativamente a la taquilla de su última película, 'La reina de España', aunque hay otra teoría según la cual, la secuela de 'La niña de tus ojos' es un oneroso pestiño -dependiendo de las fuentes, el presupuesto oscila entre los 11 y los 14 millones de euros- que no está a la altura del original, una comedia muy digna sobre un tema de indudable interés cinéfilo, los largometrajes rodados en la Alemania nazi por la industria española de la época.

SEVERO Y SOBRADO

Asegura Trueba que sus comentarios eran de corte humorístico y que solo pretendía ciscarse un rato en el nacionalismo, algo contra lo que uno no tiene nada que objetar. El problema de nuestro hombre radica en que, pese a haber rodado bastantes comedias, el sentido del humor no parece ser su fuerte, ya que siempre se le ha visto más seguro y convincente en su habitual registro severo, sobrado y vagamente pomposo. Indudablemente, si no quieres que te quiten puntos del carnet de progresista profesional, lo mejor es decir ipso facto en Twitter que estás a favor de Trueba y que los que le boicotean son unos fachas. Y puede que lo sean, pero la torpeza del director contribuyó notablemente a excitar a sus haters, entre los que cabe citar al diestro Fran Rivera y al cantante Falete, aunque el hecho de que la tomen contigo un torero y una folclórica puede acabar redundando en tu beneficio.

Yo diría que estamos claramente ante un problema de forma: Fernando Trueba no es un personaje especialmente gracioso ni simpático y está en su derecho de ser como es, pero eso afecta a la dimensión humorística de sus palabras, que corren el riesgo, como así ha sido, de ser tomadas absolutamente en serio.

El problema de

nuestro hombre

radica en que el

sentido del humor no parece ser su fuerte

Nada que ver con, pongamos por caso, el gran Albert Pla, un hombre que se ha ciscado repetidas veces en España y en Catalunya y que hasta llegó a decir que los de Podemos son extremadamente peligrosos y deberíamos asesinarlos antes de que recurran a la protección de guardaespaldas. Pla puede salir ileso de todas sus burradas porque éstas encajan perfectamente en su imagen pública, haciendo juego con el traje de troglodita con el que sale a actuar y el admirable delirio que rige sus canciones. Pero Trueba nos ha acostumbrado a la seriedad, y cuando dice algo, aunque sea en broma, nos lo tomamos al pie de la letra. O por lo menos, así ha sido en el caso de algunos. Si Albert Pla nunca ha pedido disculpas por sus gansadas, Fernando Trueba ha cometido el error de hacerlo, sobreactuando además a la hora de proclamar su amor a la patria, y ni así le ha perdonado Falete.

LAS MEJORES PELÍCULAS

La verdad es que, diga lo que diga, el señor Trueba no puede ser más español. Sus mejores películas son aquéllas en las que ha abordado un tema tremendamente local, mientras que ha patinado considerablemente cada vez que ha emprendido un proyecto con ambición internacional: recordemos la fallida comedia 'Two much' o la decepcionante 'El sueño del mono loco', basada en una excelente novela del escritor inglés de expresión francesa Christopher Frank -al que también debemos 'La nuit americaine', que Andrzej Zulawski convirtió en 'Lo importante es amar'-, un texto que Trueba adoraba y que se le escapó por el camino.

Fernando Trueba mintió al decir que nunca se ha sentido español. Y sus haters, francamente, no ven más allá de sus narices al tomarla con alguien al que, sencillamente, no le ha llamado Dios por el camino del humor.

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