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RETROSPECTIVA

Un viaje por la vida moderna de la mano de Ramon Casas

Una exposición en el Museu del Modernisme da el pistoletazo de salida a la conmemoración del 150 aniversario del pintor catalán

SONIA ÁVILA / BARCELONA

Ramón Casas

MONICA TUDELA

Revisar la obra y la vida de Ramon Casas (Barcelona 1866-1932) es transitar por medio siglo de desarrollo industrial y artístico en Catalunya y en España. Es recordar las primeras bicicletas de rueda gigante y los automóviles sin techo llegados de Francia, los vestidos amplios y los sombreros con plumas de estilo parisino, las viejas plazas de toros en Madrid, la publicidad de revistas de antaño como 'Pèl & Ploma'... Recorrer, pues, las décadas finales del siglo XIX y las primeras del XX y sumergirse en el modernismo europeo.

Ese es el recorrido que propone la exposición 'Ramon Casas. La vida moderna', que se puede visitar hasta el 8 de mayo en el Museu del Modernisme y que sirve para dar el pistoletazo de salida a las activades del Any Casas, que celebra el 150 aniversario del nacimiento del pintor catalán. La muestra reúne 130 obras, de las que 40 pertenecen a los fondos del museo y el resto son de colecciones particulares.

MUJERES Y AUTOMÓVILES

El comisario de la exposición, Gabriel Pinós, subraya que la revisión de la trayectoria artística de Casas se ha planteado desde dos ejes: uno cronológico y otro temático. El primero parte de obras primerizas como la pintura en gran formato 'Entrada a la plaza de toros de Madrid' y 'El descanso de los ciclistas' (ambas las hizo a los 20 años) y muestra la evolución de su estilo hasta llegar a las piezas de su últimos años. El eje temático propone siete ámbitos a partir de los conceptos recurrentes en su obra; entre ellos, la vida cotidiana, los automóviles, los carteles publicitarios y el universo femenino, tan presente en sus retratos (y especialmente en los de Júlia, su modelo, amante y esposa).

Señala Pinós que Casas siempre mostró una creatividad innata para el dibujo que después trasladó a la acuarela y al óleo como procesos más reflexivos. De las 130 obras que conforman la exposición, 40 son óleos; 60, dibujos, y el resto son carteles. "La presencia del dibujo es superior -apunta el comisario- y pensamos que el dibujo refleja la esencia del artista; es el momento en que el artista tiene la capacidad creativa en estado puro"La mayoría de los dibujos son ejercicios hechos en muy poco tiempo. "Hay testimonios de sus familiares de que dibujaba los retratos al carbón en unos 15 minutos", explica Pinós.

TRABAJO DE CORRECCIÓN

El Museu del Modernisme y la Universidad Politècnica de Catalunya realizaron conjuntamente un análisis de las obras de Casas, y encontraron en todas la misma armonía: composición cuadricular, uso del carbón y paleta de colores. El estudio destaca asimismo que hay mucho trabajo de corrección sobre el óleo ya terminado, y por eso en algunos de sus cuadros aparecen varias capas de pintura.

Si bien sobresalen las pinturas y los carteles inéditos, uno de los atractivos de la muestra es un automóvil Delaunay-Belleville 28 HP, de 1906. Es uno de los cinco coches que Casas usó, fabricado casi al gusto del pintor. El auto, expuesto en una sala del museo que se puede mirar desde la calle, representa la actitud moderna del pintor, y es un elemento que aparece repetidamente tanto en sus cuadros como en sus dibujos.

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