Ir a contenido

Mas desagravia a Flotats

El 'president' define como un "símbolo de país" al ilustre artista en un homenaje en el TNC

JOSÉ CARLOS SORRIBES / Barcelona

La Sala Gran estaba cerrada a cal y canto pero el vestíbulo del Teatre Nacional de Catalunya vivió la tarde del martes un homenaje con el relumbrón de la mejor noche de estreno. Casi como un secreto (se convocó el día anterior) y cuestión de Estado se planteó el acto de reconciliación con Josep Maria Flotats, el director-fundador del teatro que dejó su cargo en el verano del 98 bajo la tempestad de sus diferencias con el 'conseller' de Cultura Joan Maria Pujals y con el propio president Pujol. Volvió a cruzar el umbral del gran teatro público acompañado del president Artur Mas, el conseller de Cultura Ferran Mascarell y el nuevo director artístico, Xavier Albertí. Los cuatro participaron en el descubrimiento de una placa de grandes dimensiones, a la izquierda de la entrada a la Sala Gran, que sella un reencuentro largo tiempo esperado. Mas dio una idea de la dimensión del acto al calificar a su protagonista de "símbolo del país".

En esa placa se expresa, en una larga parrafada que encabeza una cita del propio Flotats, el "reconocimiento y agradecimiento más sincero" por el "impulso inestimable y la perseverancia" en un gran proyecto colectivo a cargo de "un hombre de teatro excepcional". Antes de descubrirla, Flotats, vestido con elegante aire marinero con blazer, camisa, pantalón y zapatos blancos, ya tuvo que recoger grandes aplausos cuando el actor Victor Pi se saltó el protocolo como cabe esperar de un cómico y pidió una ovación. Tras saludar a Pujol, uno de los invitados, Flotats tuvo un efusivo reencuentro con la mujer del expresident, Marta Ferrusola. No en vano Mascarell, en su parlamento, reconoció su activo papel en la apertura del TNC.

PROYECTOS DE FUTURO

"Es un momento histórico", se le escapó a Vicky Peña, espectadora de la reconciliación. Como lo fueron pesos pesados del teatro catalán: Lluís Pasqual, Rosa Maria Sardà, Mario Gas, Àlex Rigola, Joan Ollé, Josep Maria Pou, Lluís Homar o Abel Folk.

Xavier Albertí inició los parlamentos elogiando a un artista que ha dibujado personajes que formaron la educación sentimental de generaciones, "por ejemplo con un Cyrano único e irrepetible". Y concluyó abriéndole la puerta del TNC. Algo que podría concretarse ya la próxima temporada. Mascarell fue quien desveló la intrahistoria del homenaje. Se empezó a fraguarse hace más de un año en un encuentro que mantuvo con el artista en Madrid. La manifestación del 11-S, día del 15º aniversario del TNC, aconsejó cambiar la fecha.

Habló luego Flotats y mostró su felicidad por un acto de "memoria y justicia". En sus primeros agradecimientos, incluyó a Pujol, al alcalde Maragall, y a tres de los consellers de Cultura (Cahner, Ferrer y Guitart) con los que trabajó. Faltaba, lógicamente, Pujals. También dio las gracias a una larga lista de colaboradores ya fallecidos y recordó con énfasis que su marcha fue "imprevista, dolorosa, traumática y brutal".
El director y actor desveló que Albertí le llamó horas después de su nombramiento como sucesor de Sergi Belbel. En ese sentido se mostró muy dispuesto a volver a estrenar en el TNC. "Pienso dar guerra mucho tiempo. Aún no se ha fundido el plomo de la bala que me ha de matar. Y los locos que disparan lo hacen de forma pésima. Larga vida al TNC", afirmó como cierre de sus palabras entre risas de los asistentes. Antes ya había mostrado su humor al sentenciar: "Disfruto de una salud de hierro y espero que no se confunda la placa con una lápida".

Mas, a quien acompañó su mujer Helena Rakosnik, habló como colofón de "agradecimiento, reencuentro, reconocimiento y reparación". Pese a las dificultades del TNC, afirmó que sería "una estructura de estado en un país normalizado". Y esas estructuras necesitan personajes simbólicos, "como Flotats, que lo es en el ámbito de la cultura".

0 Comentarios
cargando