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Ideas

Historias del pasado

ÓSCAR LÓPEZ

Lo siento, pero voy a ponerme en plan nostálgico. Es lo que ocurre cuando uno tiene ya un pasado. Y es que por esas circunstancias de la actualidad literaria, en estas semanas son protagonistas algunos autores a los que vi nacer profesionalmente y han tocado la fortuna con mayor o menor intensidad.

El 19 de diciembre recalará en las librerías Una vacante imprevista (Salamandra y Empúries), de J. K. Rowling, su primera novela de adultos tras el tsunami de Harry Potter. Imposible va a ser entrevistarla ya que solo sale de su castillo de Hogwarts para asuntos de alguna ONG, aunque la recuerdo paseando por el paseo de Gràcia en 1999, con su primera entrega potteriana bajo el brazo, y solo tres periodistas pendientes de ella. Como veo a David Monteagudo llegando en moto a la entrevista concertada en un pequeño pueblo cercano a la fábrica de cartonaje donde trabajaba, por Vilafranca del Penedès, para hablar de Fin (Acantilado), justo ahora que se ha adaptado al cine con un gran despliegue mediático. Y qué decir de Arturo Pérez-Reverte, que ya está en la lista de más vendidos con El tango de la Guardia Vieja (Alfaguara), su novela más romántica aunque con la dosis aventurera necesaria. Ahora lo recuerdo pasando por Barcelona a principios de los 90, cuando aún llevaba gafas, escapándose por unos días de la guerra de los Balcanes de la mano del entonces responsable de Alfaguara, Juan Cruz, que solía invitar a comer a unos pocos plumillas catalanes en el desaparecido La Odisea.

Pues bien, les cuento todo esto porque Pablo Martín Sánchez ha publicado El anarquista que se llamaba como yo (Acantilado), un estupendo novelón de 600 páginas que nos habla de un anarquista que se llama como él, condenado al garrote vil en 1924, y al que conoció el día en que escribió su nombre en Google. Y porque Eduardo Berti ha hecho lo propio con El país imaginado (Impedimenta), una bellísima historia de amor ambientada en la China de los años 40. Ahora solo me queda esperar que dentro de 15 años los dos hayan triunfado, y alguien me pida una columna donde yo pueda recordarlos.

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