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PREMIO DE ILUSTRACIÓN 2012

Un Nacional para El Roto

El Ministerio de Cultura distingue al humorista gráfico Andrés Rábago

ELENA HEVIA
BARCELONA

El mismo día, ayer, en el que aparecía su nuevo libro, Camarón que se duerme (se lo lleva la corriente de opinión) (Reservoir Books), el humorista gráfico Andrés Rábago (Madrid, 1947), más conocido por Ops, mucho más conocido por El Roto, fue galardonado con el Premio Nacional de Ilustración del 2012, concedido por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte.

Toda una paradoja, un premio institucional para uno de los artistas más críticos con el poder y los monstruos que este produce. El jurado lo resumió: «Su visión crítica, poética, aguda e inteligente nos ayuda a reflexionar sobre cómo somos y cómo vivimos; además de su defensa del libro en particular y de la cultura en general como herramientas imprescindibles para la construcción de una sociedad avanzada». Una definición un tanto tibia para describir la amargura de este cronista gráfico y su oscura mirada, genuinamente española, hacia la realidad. Es sabido, El Roto, aplicado moralista, lector de Ludwig Wittgenstein

-«quien enseña filosofía hoy día, les da manjares a los otros, no porque les guste, sino por cambiar su gusto», cita en su último libro- es el eslabón final de una cadena que se inicia en las pinturas negras de Goya y continúa con Buñuel. Pura y lúcida ferocidad.

En declaraciones a Efe, el humorista se ha mostrado satisfecho con el premio por lo que supone de reconocimiento a su profesión. De hecho, recordó que durante años su nombre se barajaba para el galardón pero siempre se había descartado por no considerarse su labor como estricta ilustración. «Como el trabajo de sátira gráfica que lleva dibujo y texto es un híbrido tan raro, al final, han decidido que en algún sitio tiene que estar».

Rábago ha definido su método como «una máquina de rayos X que hace visible lo invisible» y en esa tarea lleva ya más de 40 años desde que en 1968 empezó a publicar en Hermano Lobo y La Codorniz, entonces bajo una de sus reencarnaciones como Ops

-que con su estilo agónico y surrealista bien podría haber retratado el ascenso del nazismo-. Cuadernos para el diálogo, Triunfo o Ajoblanco fueron algunas de las revistas que acogieron sus dibujos. En la prensa diaria colaboró durante años en EL PERIÓDICO DE CATALUNYA y más tarde en El País, donde publica diariamente una viñeta. El Roto va por libre y quizá para no contagiarse del pensamiento más o menos cautivo de los medios de comunicación suele alardear de que hace más de 20 años que no enciende la televisión. Posiblemente, en tiempos de (falso) esplendor económico sus viñetas podían parecer exageradas. Hoy no. Por suerte o por desgracia, la crisis ha dejado la actualidad en los huesos y las radiografías de El Roto, sus viñetas, equivalen a la más realista de las fotografías.

Si el año pasado, un libro de El Roto retrató la crisis en 80 dibujos, como 80 puñetazos en la boca del estómago -de cualquier otro se podría decir que jugaba al oportunismo, pero no él-, ahora con Camarón que se duerme muestra las incongruencias de los medios de comunicación, en lo que, evidentemente, es más apocalíptico que integrado. Se ha dicho que un dibujo de El Roto vale más que 100 artículos de opinión. Para muestra, uno de los últimos en el que rezaba: «Tracé una raya en el suelo y me declaré independiente. Desde entonces vivo pendiente de esa raya».

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