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Relato gráfico inédito en España del autor de '¡No pasarán!'

La guerra civil, según Giardino

El dibujante italiano homenajea en EL PERIÓDICO a las víctimas de las fosas del silencio

ANNA ABELLA
BARCELONA

Un consejo, si no lo han hecho aún, retrocedan unas páginas, hasta la portada de Primera fila, y lean el inicio de la historieta del dibujante italiano Vittorio Giardino (Bolonia, 1946) que termina en las viñetas que acompañan estas líneas. Este breve y emotivo relato gráfico inédito, titulado ¡Olvidar jamás!, transcurre en el cementerio de un pequeño pueblo catalán. Allí, un nieto habla ante la tumba de su abuelo, cuyos restos por fin han sido identificados tras 70 años de anonimato en una fosa común de la guerra civil española. Es un homenaje a la memoria histórica y a los que no se doblegaron, que el autor de ¡No pasarán! (Norma), popular trilogía ambientada en la Catalunya a punto de caer en manos franquistas, deseaba que se publicara en España y que ha querido ceder en exclusiva a EL PERIÓDICO.

Giardino, que responde al otro lado del teléfono desde Bolonia con su habitual simpatía, explica que este relato surgió a propuesta del Corriere della Sera, que la publicó hace unos días, con motivo de la Feria del Libro de Turín (del 10 al 14 mayo), donde España era el país invitado. «Busqué una historia que conectara el pasado con el presente. Una historia antigua que hablase también de hoy día porque la guerra civil sigue estando muy presente. Creo que todas las familias españolas, fueran republicanas o franquistas, tuvieron algún muerto o un recuerdo que las ha marcado».

LAS FOSAS / Y, como «la mayoría de italianos no conoce la ley de memoria histórica que aprobó España en el 2007 ni lo que pasó con Garzón», lo acompañó de un breve texto: «Explicaba que la ley prevé el reconocimiento de las víctimas de la guerra y la dictadura, la reapertura de fosas y la eliminación de los símbolos franquistas de edificios y calles. Y que las tumbas de miles de caídos republicanos no han sido reconocidas».

-«Vengarse poco, perdonar mucho, olvidar jamás», ¿es el mensaje?

-Sí. Es una frase que le robé a un colega que la decía a menudo, aunque creo que no era suya. Él murió y la hice mía. Y es aplicable a la guerra civil y a otras guerras, como la que entre 1943 y 1945 hubo en Italia. Fue una guerra civil que no se conoce demasiado porque quedó a la sombra de la segunda guerra mundial. Fue entre fascistas y antifascistas y eso la hizo muy similar a española.

Un conflicto que ha trabajado a fondo: ¡No pasarán!, cuya lujosa edición integral Norma editó a finales de año en castellano y catalán, pertenece a su serie protagonizada por Max Fridman, su álter ego, un agente judío en la Europa de los años 30 y excombatiente de las Brigadas Internacionales. En esta aventura regresa a una Catalunya con el Frente del Ebro a punto de caer y una Barcelona bombardeada por Franco.

-¿Y su interés por la guerra civil?

-Me interesa la historia en general porque conocer el pasado ayuda a entender el presente y a construir el futuro. Y la guerra civil trajo muchos cambios en poco tiempo. España se convirtió en una dictadura y la guerra civil fue un ensayo general de la segunda guerra mundial.

-Aquí, y en ¡No pasarán!, rinde tributo a los que no se doblegaron, y dijeron «vencidos sí, rendidos nunca».

-A muchos de los que iban a ser fusilados, antes se les obligaba a cavar su propia fosa. Creo que si me pasara a mí, me rebelaría y me negaría a hacerlo, como ellos. Y recuerdo una historia de cuando los republicanos cruzaban la frontera hacia Francia sucios y andrajosos y un guardia francés se rió de ellos. Un español le dijo: «Nosotros hemos resistido tres años pero ustedes no aguantarían ni tres meses», y es lo que les pasó poco después, cuando no pudieron parar la invasión nazi. La resistencia republicana fue admirable».

LA SARDANA / Enamorado de Barcelona -«lo difícil es no quererla»-, Giardino la retrata al detalle en ¡No pasarán!, del Gòtic al Eixample y al Parc Güell. «Quise poner una escena en el Mercat de Sant Antoni de los domingos -apunta-. Siempre que voy me gasto mucho en libros. ¡Un mercado solo de libros es fantástico!». Pero no se queda en la postal y lanza guiños como «Aquí todos hablan en catalán» o una sardana «es algo más que un baile para los catalanes»: «Sé por amigos de la importancia de estos lazos culturales y sé que con Franco el catalán y otros símbolos de la identidad catalana fueron prohibidos».

Cuando acabe su serie de Jonas Fink, sobre la Praga de los años 50, ya tiene apuntes para retomar a Max Fridman. Esta vez, en la Europa de la segunda guerra mundial.

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