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el maestro del cómic más sensual

La erótica de Manara

El autor de 'El clic' compara a Berlusconi con los Borgia

A. ABELLA
BARCELONA

Con sus sensuales y perfectas féminas capaces de despertar en pocos trazos pasiones y deseos lúbricos Milo Manara (Luson, 1945) es el incuestionable maestro del cómic erótico. Que se lo digan si no a Carme Chacón, que quedó encantada después de que la inmortalizara en la portada de EL PERIÓDICO como embarazadísima ministra de Defensa con casco y fusil en el 2008. «Me llamó», confiesa con tímida sonrisa. «Mi erotismo es cerebral, surge en la mente, porque el órgano sexual más importante es el cerebro, ya lo decía Woody Allen. En internet hay escenas explícitas que dejan poco espacio a la fantasía. Para mí, una figura vista fugazmente tras un escaparate es muchísimo más erótica que esas películas de internet porque dispara la fantasía. Yo cambio todas esas películas por un solo dibujo de Moebius».

De Manara, Norma publica el integral de Los Borgia (con guion de Alejandro Jodorowsky), donde es imposible no hallar paralelismos con las bacanales y corruptelas de Berlusconi, de quien celebra con ironía «que con 75 años aún tenga pulsiones eróticas». «Berlusconi cree que ganar las elecciones le convierte en alguien divino, sin deberes ni obligaciones. Se cree ungido por el Señor. Su gran anomalía es que tiene el control total de las televisiones, que es lo que en Italia forma la opinión pública. Pero el poder de Berlusconi no ha acabado -advierte-. Tiene mayoría en el Parlamento y puede derrocar el Gobierno en cualquier momento».

DOBLE MORAL / Aporta Manara, que compartió trabajo y amistad con Hugo Pratt y Fellini, lección de historia: «Rodrigo Borgia se convirtió en el papa Alejandro VI en 1492, fecha en que empieza la edad moderna. Los Borgia fueron unos iniciados de la modernidad desde el punto de vista político. Jodorowsky dice que son la primera gran familia mafiosa, pero la Mafia es un anti-Estado y ellos eran el Estado, así que fueron los iniciadores del cinismo y la doble moral en política».

Le censuraron en Sudáfrica. «Y en la España de Franco estaba totalmente prohibido mostrar el ombligo... y el desnudo claro, en Italia aún podías ponerles biquini. Pero sí me he autocensurado, en Los Borgia. El guion tenía una escena de cama entre Leonardo da Vinci y César Borgia. Pero no hay pruebas reales de que Da Vinci fuera homosexual».

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