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La desaparición de un icono televisivo

Peter Falk, que interpretó al legendario teniente Colombo, fallece a los 83 años en Los Ángeles

El actor ganó cuatro premios Emmy por su trabajo en la teleserie, en la que actuó durante 30 años

NANDO SALVÀ
MADRID

Puede que sea injusto que su nombre y su figura vayan a quedar atrapados de por vida dentro de una gabardina sucia y envueltos por las volutas de humo de un puro a medio fumar, pero es que también es inevitable. Colombo, el desastrado detective al que encarnó durante 30 años en la teleserie homónima -en concreto, 69 episodios entre 1968 y 2003-- no es el mejor pero sí el más icónico de los personajes que Peter Falk interpretó a lo largo de su vida, que finalizó la madrugada del pasado jueves a los 83 años en Los Ángeles. El actor sufría alzhéimer y demencia senil.

Falk describió una vez a su personaje de cabecera como «una versión chapucera de Sherlock Holmes» que consumía cigarros como un carretero en lugar de fumar en pipa. Precisamente, el mayor atractivo de Colombo

-nunca tuvo un nombre de pila- era cómo contrastaba poderosamente con otros detectives de la ficción televisiva. «Tiene aspecto de haber sido víctima de una inundación», dijo de él el actor. «Uno siente pena por él. Parece ser incapaz de ver nada, pero en realidad lo está viendo todo. Bajo tanto desaliño, hay una mente brillante trabajando».

CUESTIÓN DE MAL DE OJO / Falk nació en Nueva York en 1927 y comenzó su carrera como actor teatral en 1956, antes de captar la atención de los estudios de Hollywood. A los 3 años había perdido su ojo derecho a causa de un tumor maligno, lo que le obligó a llevar una prótesis de cristal durante el resto de su vida. «Cuando algo así te ocurre siendo tan niño, aprendes a vivir con ella», aseguró en una entrevista en 1963. «Mi ojo era el chiste preferido de mi barrio». Durante sus inicios como actor, un agente le dijo: «Chaval, tú jamás serás capaz de trabajar en el cine o la televisión por culpa de ese ojo». Seguramente, Falk se echó unas risas a costa de aquel tipo cuando, años más tarde, fue nominado dos veces al Oscar -por El sindicato del crimen, en 1960, y por Un gángster para un milagro, a las órdenes de Frank Capra, en 1961-- y obtuvo cinco premios Emmy, cuatro de ellos gracias a Colombo. Asimismo, apareció en magníficas películas de autor, como los ejercicios de improvisación Maridos y Una mujer bajo la influencia, ambas dirigidas por su amigo John Cassavetes, y El cielo sobre Berlín, de Wim Wenders, en la que se interpretó a sí mismo. «Peter tiene una gran capacidad para pasar de la comedia al drama. Podría romperte el corazón, pero también la mandíbula», dijo de él William Friedkin, que lo dirigió en El mayor robo del siglo (1978).

El actor se sumió de forma precipitada en la demencia tras una serie de operaciones dentales a finales del 2007. Nunca llegó a quedar claro si se trataba de un efecto de la anestesia o de alguna otra reacción a la cirugía. Su condición física volvió a empeorar después de una operación de cadera en junio del 2008. Ya ni siquiera era capaz de acordarse del personaje que lo había hecho famoso. Aun así, siguió trabajando. Apareció por última vez en la gran pantalla interpretando un pequeño papel en American Cowslip (2009). El mundo del espectáculo, en todo caso, siempre lo recordará con la gabardina sucia, el puro a medio fumar, repitiendo una y otra vez la misma frase: "Una cosa más…

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