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La tendencia

Para todas las edades

Seix Barral crea el sello Biblioteca Furtiva, dirigido a los jóvenes con vocación de lectores adultos

Los editores buscan libros fuera de las modas o bien con una clara vocación de producto 'indie'

ELENA HEVIA / Barcelona

Hay libros que descubrimos en la adolescencia y nos acompañan toda la vida. El fenómeno no es nuevo. Poco podía imaginar J. D. Salinger, tan poco dado a pensar en sus lectores, que crearía un clásico incombustible con El guardián entre el centeno, hoy lectura obligatoria en los institutos. Para ese tipo de libros de fundación lectora, como La isla del tesoro o Las aventuras de Huckleberry Finn pero también para El señor de los anillos, la mercadotecnia editorial ha adaptado el término crossover, procedente de la industria musical. Son novelas de público transversal destinados a los jóvenes que también leen los adultos sin el menor rubor. El fenómeno se revitalizó y acuñó hace casi dos décadas con El mundo de Sofía y algo más tarde con la saga de Harry Potter (para la que la edición norteamericana creó incluso portadas diferenciadas para jóvenes y adultos). Hitos importantes de esa tendencia han sido El niño con el pijama de rayas de John Boyne, El curioso incidente del perro a medianoche de Mark Haddon o La mecánica del corazón de Mathias Malzieu.

El crossover, el libro que suma lectores de todas las edades, es, pues, la panacea en tiempos de crisis. Por ello los editores optan por dar un mensaje claro que oriente mejor al lector en una librería donde impera la compartimentación. «Hoy el joven es un consumidor más consciente, no quiere ir dando tumbos y además cada vez está más interesado por una literatura de adultos», afirma Sigrid Kraus, directora de Salamandra, una de las editoriales que mejor partido ha sacado al fenómeno. En septiembre, su apuesta será El niño perro, de Eva Hornung, una reescritura de la historia de Mowgly, aquí un pequeño salvaje criado en los arrabales de Moscú.

SALTAR FRONTERAS / Elena Ramírez, directora de Seix Barral, tiene claro que la etiqueta libros para jóvenes puede convertirse en veneno para el crossover aún por descubrir: «Un adulto rara vez se acercará a la sección juvenil para encontrar lo que le interesa». Solo después de muchas recomendaciones verbales entre los adultos, un libro juvenil es capaz de saltar esa barrera. Cómo lo logra es algo de lo que ni siguiera editores avezados conocen el secreto. «He de reconocer -confiesa Sigrid Kraus- que cuando teníamos entre manos la publicación de El curioso incidente lo consideré al principio un libro infantil. No imaginé que pudiera funcionar también entre los mayores».

Seix Barral ha iniciado el nuevo curso editorial con una apuesta específica por el crossover, la Biblioteca Furtiva, con media docena de títulos al año. «Son libros que han demostrado ampliamente su capacidad de conectar con todo tipo de lectores», afirma Ramírez. Jasper Jones, de Craig Silvey, abre el fuego de la colección, a la que se unirán La sinfonía del tiempo breve del italiano Mattia Signorini (en septiembre) y Las obras escogidas de T. S. Spivet de Reif Larsen (en noviembre), un libro que se resiste a su trasvase a e-book gracias a sus originales ilustraciones en los márgenes de la página. «Nuestra intención es pensar en títulos fuera de las modas. Todos ellos han demostrado ser long-sellers [libros que permanecen años en el fondo editorial]». Por ello, el incombustible Sin noticias de Gurb, de Eduardo Mendoza, tendrá ahí su reedición.

Mónica Carmona, directora de Reservoir Books, trabaja en una línea más específica. Sus libros conectan con un público indie, cuyo retrato robot la editora tiene muy claro: «Es gente a quien le gusta Belle and Sebastian, lee cómics de Juanjo Sáez y a quienes no solo les interesa la literatura ». De ahí que parezca del todo consecuente que un director como Spike Jonze haya comprado los derechos de Las cajas de luz del norteamericano Shane Jones, una distopía que aparecerá en enero. Reservoir Book también publicará, en noviembre, Los Radley del británico Matt Haig, original aportación a la moda vampírica, al estilo True Blood.

También hay que saludar el cierre de la trilogía Los juegos del hambre de Suzanne Collins, con Sinsajo (Molino / Estrella Polar), ultimísimo eslabón de la tendencia fantasy que tuvo sus grandes hits con Eragon y el ciclo novelístico La brujula dorada.

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