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ÓBITO

Muere el escultor Marcel Martí

El artista catalán realizó obras metálicas de grandes dimensiones para espacios públicos en España y EEUU

EL PERIÓDICO
BARCELONA

El artista catalán Marcel Martí falleció a los 85 años el pasado miércoles en Peratallada, Girona, el municipio donde hace tres décadas decidió llevar una vida retirada de los corrillos artísticos barceloneses. Compañero de generación de escultores como Chillida y Subirachs, pero sin alcanzar su consideración crítica, las esculturas de metal de grandes dimensiones que caracterizan el trabajo de Martí adornan muchas plazas y encrucijadas de autopista en Catalunya. Barcelona, por ejemplo, alberga una de sus obras monumentales en la plaza Salvador Allende y son silenciosamente populares su Monumento a la Sardana en La Bisbal así como el Homenaje a Laureano Miró en Esplugues de Llobregat.

Aunque catalán, Martí pasó los tres primeros años de su vida en Argentina, donde nació en 1925, y desde donde se trasladó con su familia a Barcelona. El éxito de su primera exposición en la sala Caralt le llevó a formarse en París en los años 40. Una década más tarde, tras haber experimentado en pintura, decide dedicarse exclusivamente a la escultura, que lo haría ganar en 1960 los premios Manolo Hugué y Julio González. En su larga trayectoria ha expuesto en galerías como la Marlborough de Londres y la René Metras de Barcelona, así como en muestras colectivas en el Museo Rodin de París, la Kunsthalle de Nuremberg, así como en la antológica Art 73 en la Fundación Juan March de Madrid. En 1991 realizó una escultura de gran tamaño para las bodegas que Cordoniu tiene en el californiano Napa Valley.

En sus obras, Martí ha utilizado los materiales más diversos como el hierro, el bronce, el acero, la piedra caliza y el mármol, con los que ha recreado una búsqueda de las formas orgánicas. A causa del carácter expresionistas de sus obras, su producción ha sido considerado cercana al informalismo.

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