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UNA REFRESCANTE ALTERNATIVA MUSICAL

Cantando entre palmeras

El ciclo 'Els Vespres dels Juliols' programa actuaciones al aire libre en los jardines de la Universitat de Barcelona

Varios parques de la ciudad ofrecen conciertos en verano

NANDO CRUZ
BARCELONA

Liam Gallagher ha dicho muchas sandeces (era su oficio en Oasis), pero había que comprenderlo cuando explicaba que prefería tocar en estadios que en las salas de conciertos porque en estas últimas la ventilación era insuficiente y le sudaba... la entrepierna. En verano aún es peor, pero aunque el sudoroso Liam no las contemple, hay alternativas mejores que aborregarse en un campo de fútbol para ir a un concierto. Los jardines Ferran Soldevila de la Universitat de Barcelona, por ejemplo, acogen desde el 2006 el ciclo Els Vespres dels Juliols, una opción ideal para esquivar el abrasador sol de julio.

Cae la tarde, el calor da una tregua y entre estanques, yucas, ficus, palmeras y jaracandas los visitantes buscan una silla o un círculo de goma que servirá de cojín para sentarse en el suelo. El escenario tiene dos palmos de altura, la hiedra es el clorofílico telón de fondo y unas bombillas de colores tendidas entre los árboles acentúan la sensación de fiesta en el bosque. Mientras llega la hora del concierto, unas refrescantes cancioncillas de Renato Carosone amenizan las conversaciones de niños, abuelos y jóvenes (universitarios o no) que vienen en busca de música y paz. También hablan las cotorras, siempre tan irrespetuosas con el músico; mirándolo por encima del hombro o ni eso.

Joan Brossa musicado

La semana pasada se inauguró el ciclo con Giulia y los Tellarini y dos días después, el mallorquín Pep Toni Ferrer presentó su proyecto Saltamartí, en el que pone música a poemas de Joan Brossa. Sin el resto de miembros de Oliva Trencada, él solito manejaba batería, guitarra, samplers, pedales y cachivaches varios como los niños que dirigen batallas con sus soldados de plomo ante el asombro de los adultos. Era un repertorio duro, pero el público atendió en silencio y Ferrer, en busca de más complicidad, parecía a veces Pau Riba saboteado por Tony Clifton, aquel personaje que inventó el cómico kamikaze Andy Kaufman.

El cantante de Oliva Trencada amenazó con prolongar el concierto dos días, pero se conformó con dos horas, que remató con sus delirantes historias sobre el anciano perro homosexual de su suegra, un halcón que quería volar a su aire por el aeropuerto de Son Sant Joan y esa noche loca que pasó su padre con Maria del Mar Bonet hace muchos años. En un estadio un músico no explica esas intimidades, pero aquí estamos en familia. Cuando acaba el concierto, ya de noche, los gatos toman el jardín.

Mañana actúan La Increïble Història de Carles Carolina; el jueves, La Rumba del Micu; el martes 20, Maria Coma y el día 22 Yacine & the Oriental Groove. Todos a las 20.45 horas y gratis. Pero esta no es la única iniciativa musical ajardinada para sobrevivir al verano barcelonés. El Turó Park, el Hivernacle de la Ciutadella y los jardines del Príncep de Girona, entre otros, acogen en julio y agosto conciertos de jazz y música clásica.

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