
Thomas Voeckler es para los franceses su héroe en bicicleta. Hace un año, en una fuga parecida a la de hoy, se vistió de amarillo cuando todavía quedaban 15 días para llegar a París. Y conservó la prenda hasta el penúltimo día. En las rampas de Alpe d'Huez, mientras Alberto Contador buscaba un triunfo imposible, las piernas de Voeckler dijeron basta. Hoy, en el primer gran encuentro con la montaña, el francés se ha colado en la escapada buena, en la que también iba Luis León Sánchez y ha conseguido la victoria para satisfacción de sus paisanos. Además, se ha vestido con el maillot a puntos que identifica al mejor escalador de la prueba.
El ciclista francés del equipo Europcar Thomas Voeckler, celebra su victoria en la décima etapa, GUILLAUME HORCAJUELO | EFE
Por detrás, pese a permitirse la fuga, no se ha circulado ni mucho menos de paseo. Más bien todo lo contrario. El Sky ha colocado un ritmo asfixiante, una velocidad que se verá, con todo lo que todavía queda (los Pirineos son durísimos) si son capaces de aguantar en las próximas citas claves de la carrera, como mañana en La Toussuire. Vincenzo Nibali no ha querido desaprovechar el día, aunque solo fuera probar, o algo más, y ha evidenciado que, en estos momentos, tal vez no sea el primer escalador de la tierra, pero sí el que mejor baja. Su descenso del Grand Colombier ha sido para enmarcar. Hasta un minuto de renta ha conseguido ante un Bradley Wiggins que ha demostrado que en esta especialidad flaquea, lo que sin duda ha anotado en su cerebro de calculadora Cadel Evans. Haimar Zubeldia, muy arropado por el conjunto RadioShack se ha mantenido en el pelotón de las figuras, donde también ha estado Alejandro Valverde. El guipuzcoano ha conservado la sexta plaza, se ha percatado del nerviosismo de Wiggins, y espera, como el resto la jornada clave, nerviosa por el corto kilometraje (148) de mañana con La Madelaine, la Croix de Fer, dos colosos alpinos, y la ascensión final a La Toussuire donde en el 2006 Óscar Pereiro se vistió de amarillo.