
Alejandro Valverde ha conseguido esta tarde una gran victoria en la estación de esquí de Peyragudes después de una escapada en solitario de 45 kilómetros. Ha supuesto su tercer triunfo de etapa en la prueba, cuatro si se contabiliza el anulado a Riccardo Riccó en la edición del 2008. El ciclista murciano, líder del Movistar, ha reconocido que por su cabeza llegó a planear la idea de abandonar la prueba a consecuencia de las caídas sufridas en la primera semana, que mermaron su rendimiento y que hasta la llegada de las dos principales etapas en los Pirineos le han limitado e impedido moverse entre los mejores de la ronda francesa.
Desde el inicio de la etapa, con el ascenso a Menté, Valverde ya buscó la escapada e incluso convenció a Vincenzo Nibali, que ha cedido unos segundos a Wiggins, de que se fuera de la fuga, a la que se unió, ya que con su presencia habría sido imposible llegar a meta escapado. Ayudado por sus compañeros Rui Costa y Rubén Plaza, el murciano se fue abriendo camino hasta atacar en la subida a Balès; sin duda, el puerto más complicado de la prueba.
Por detrás de Valverde, volvió a quedar en evidencia que Froome está más fuerte y es más hábil en montaña que Wiggins, el jersey amarillo, y compañero del equipo Sky. Froome tuvo que aminorar la marcha en la ascensión final a Peyragudes ya que cada vez que aceleraba Wiggins cedía terreno. Sin duda, el freno de Froome benefició a Valverde, pues ganó por un margen de tan solo 19 segundos.
“Es una victoria muy especial para mí, sobre todo porque sirve para borrar la mala suerte que me ha perseguido, con caídas y averías, a lo largo de este Tour”. Valverde será el jefe de filas del equipo olímpico español de ciclismo en Londres.
Haimar Zubeldia, por su parte, bajó a la séptima plaza de la general, sobre todo porque fue totalmente olvidado por su equipo, el RadioShack, que no lo auxilió. Andreas Klöden protagonizó uno de los gestos más feos de este Tour, al no prestar ayuda a quien de hecho era su jefe de filas, tras pinchar en los primeros kilómetros de Peyragudes, en lo que era el ascenso al Peyresourde.
Mañana se disputa la 18ª etapa, entre Blagnac (a las afueras de Toulouse) y Brive la Gaillarde, de 222,5 kilómetros, de transición para la contrarreloj del sábado, y donde los equipos con velocistas podrían evitar que triunfara una escapada.