SERGO LÓPEZ-EGEA (Enviado especial) / Porrentruy
Wiggins y Evans entran en la meta de la octava etapa del Tour. AP / LAURENT REBOURS
"Fractura del metacarpo sin desplazamiento en la mano derecha y fuerte contusión en la clavícula izquierda”. Así reza el parte médico emitido por el conjunto Euskaltel sobre las consecuencias físicas de la caída de Samuel Sánchez que lo ha apartado del Tour 2012 y que pone en jaque la defensa en Londres de la medalla de oro conquistada hace cuatro años en los Juegos Olímpicos de Pekín.
El Tour sigue negado para los ciclistas españoles (sobre todo con los olímpicos, pues tres de ellos, Rojas, Freire y Sánchez, tres de cinco, ya se han ido a casa), a excepción de un brillante Haimar Zubeldia, sobre quien está depositada la esperanza de pelear por la general de la prueba este año (dos veces ha sido quinto el ciclista guipuzcoano de Zarautz).
La desgracia de Samu llegó a 95 kilómetros de la llegada de Porrentruy, en una octava etapa que recorrió territorio suizo. Quedaba un pequeño pelotón cuando el asturiano tropezó con un espectador y, por detrás, Alejandro Valverde se le cayó encima. Así se provocó la fractura. La caída, además, dejó muy mermado al murciano que en meta precisó un punto de sutura en la tibia derecha.
Valverde, dolorido
Valverde, a consecuencia de la caída, volvió a quedar descolgado en una etapa que ganó el ciclista francés Thibaut Pinot, el más joven del Tour, con 22 años, por muy poco menor que Peter Sagan, jersey verde y vencedor de dos etapas. Bradley Wiggins mantuvo el jersey amarillo, en una etapa en la que los seis primeros de la general (Zubeldia es quinto) cortaron al resto de los favoritos.
Mañana se disputa la contrarreloj de Besançon, con Wiggins de favorito, con el duelo entre el británico y Cadel Evans como principal plato, pendientes de la resistencia de un optimista Zubeldia y con Valverde, que se tomará la jornada para recuperarse de las heridas esperando que lleguen los Alpes para recuperar el toque de pedal perdido por los golpes.