
Desde la cima del monte de Saint-Clair hay una vista extraordinaria de todo el cabo de Agde. Se aprecia también la ciudad de Seté, su puerto y la inmensidad del mar Mediterráneo. Saint-Clair es algo así como una meca para los aficionados al ciclismo. Todos recuerdan a Miguel Induráin ¿y los que van en bici tratan de imitarlo-, en 1995, en una Midi Libre, prueba difunta, porque en Francia, aunque menos que en España, también ha habido una crisis de carreras.
Saint-Clair es una montaña que obliga a retorcerse sobre la bici, ha colocar el plato pequeño y el más grande de los piñones, pero que consiguen superar los esprínters más adelantados en el arte de la escalada. Unos porque son veteranos, como André Greipel, vencedor de la 13ª etapa, la tercera que consigue en este Tour, y otros porque van aprendiendo para inmensa figura del pelotón, como es el caso de Peter Sagan, quien se quedó por unos centímetros sin la gloria de un nuevo triunfo en la 'grande boucle' de su presentación mundial.
Saint-Clair no ha sido colocado por azar esta tarde en el recorrido de la etapa, a poco más de 20 kilómetros de la meta. Se ha puesto con maldad o, mejor dicho, con la bondad de obsequiar a los seguidores con las mejores estampas del ciclismo. A nadie le ha pillado por sorpresa; unos, porque se han defendido, y muy bien, como ha sido el caso del líder Bradley Wiggins, y otros, particularmente Cadel Evans, porque han buscado un demarraje complicado, peligroso con una bajada de aúpa, pero que podía haber convertido la fase final del día en una etapa inmensa, un obsequio con lazos azules, rojos y blancos en el día de la Fiesta Nacional, en el 14 de Julio.
Y de este modo se ha partido el pelotón, hecho añicos, destrozado, con el Sky controlando la fase final de la etapa para mayor enojo de Luis León Sánchez, quien probó a kilómetro y medio la escapada para anotarse la victoria. Wiggins en persona ha neutralizado al corredor murciano, que se ha enfadado mucho con el líder del Tour. “Hoy, en un momento en el que estaban agotados, les hemos echado una mano, y luego ha pasado lo que ha pasado”.
Wiggins ha ejercido de patrón, a las puertas de los Pirineos, que comienzan este domingo¿ hasta el jueves incluido, con la jornada de descanso del martes en medio. La fiesta de este sábado se la ha vuelto a perder Alejandro Valverde, que se cortó por el viento antes de la ascensión a Saint-Clair y perdió 14 minutos, aunque de hecho es lo que está buscando con la general olvidada: cuantos más minutos ceda, más posibilidades de movimiento tendrá en los Pirineos para intentar un triunfo de etapa, después de que las caídas de la primera semana le hayan hecho variar sus planes para este Tour.