
Bradley Wiggins es capaz de sorprender cada día y no se le caen los anillos por preparar la llegada y ser el primer lanzador de Mark Cavendish, tal vez en agradecimiento por el esfuerzo que el campeón del mundo ha hecho en los primeros kilómetros de las etapas de montaña. Cavendish se anotó en Brive la Gaillarde, meta de la antepenúltima etapa del Tour 2012, su segundo triunfo e inició así el presumible festival del Sky en la definitiva ruta hacia París. El jersey amarillo es el favorito para ganar este sábado la contrarreloj definitiva y el propio Cavendish figura como el principal aspirante para imponerse en el esprint de los Campos Elíseos.
Pero ha habido este viernes en Brive (ante la atenta mirada de François Hollande, presidente de Francia, que ha seguido los últimos 40 kilómetros de la etapa en coche, en el que fuera su departamento antes de acceder al Elíseo) un corredor que a punto ha estado de fastidiar los planes del Sky. Luis León Sánchez ha batallado hasta el último instante para conseguir un segundo triunfo en este Tour. Cuando ha visto acercarse al británico como un obús, a apenas 100 metros de la línea de llegada, no ha podido hacer otra cosa que levantar la mano y darle paso.
La contrarreloj de este sábado, entre Bonneval y Chartres, 53,5 kilómetros, tiene a Wiggins como principal favorito para seguir los pasos de Lance Armstrong y Miguel Induráin, que siempre acostumbraban a imponerse en la última etapa de la especialidad en sus años victoriosos. El mayor aliciente será comprobar si Chris Froome, segundo de la general y hábil tambien contra el cronómetro, es capaz de hacer mejor tiempo que su jefe de filas, a las puertas de París.