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La versión china del exitoso concurso musical La voz terminó el viernes pasado con un ganador tan previsible como discutido. Cuando Liang Bo empezó a entonar la empalagosa melodía de China, te amo, ya se intuía que la victoria no se le escaparía por muchos gallos que encadenara. Las canciones de propaganda son tradicionalmente bien ponderadas en la televisión china y el sensible contexto político subrayó su acierto: China celebraba entonces su Día Nacional (Mao había fundado el país 63 años atrás), y el mes que viene organizará el Congreso del Partido Comunista de China, que elegirá a los nuevos líderes.
El joven Liang Bo, polémico ganador de la última edición del concurso chino 'La voz', en plena actuación. VIDEOTAOE
El joven Liang Bo, polémico ganador de la última edición del concurso chino 'La voz', en plena actuación. VIDEOTAOE
Información publicada en la página 76 de la sección de Televisión y Radio de la edición impresa del día 05 de octubre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
La votación popular le coronó por encima de Wu Mochou, su principal rival, quien cometió la torpeza de ceñirse a un repertorio aséptico. Los internautas rápidamente vertieron las dudas sobre la veracidad del recuento, apuntaron al tongo y criticaron a Liang por oportunista. Muchos, sin embargo, ya daban por segura su victoria antes de que saliera al escenario aludiendo a su árbol genealógico. En los días anteriores a la final se filtró en la red que su padre es el mayor accionista de Jiaduobao, la poderosa marca de refrescos de té que patrocina el programa. De hecho, a Liang ya se le conoce como el «Señor Jiaduobao».
PUCHERAZO // Con el poder y el capital de su lado, el resultado fue el previsible. Algunos internautas han denunciado el pucherazo. Por la red circulan capturas de pantalla del móvil que certifican que los intentos por votar a otros participantes eran tozudamente devueltos mientras la red milagrosamente se restituía cuando se votaba por Liang.
«Esto consiste básicamente en amistades, teatro y la censura de internet. ¡Bravo!», escribió en su cuenta de Weibo (la versión china de Twitter) la actriz Wang Ruoxin. Hu Yeqiu, un célebre comentarista político, relacionó el desenlace televisivo con la actualidad nacional: «Es como la bolsa china: empieza arriba y termina abajo; como la sociedad china: caótica y desordenada; como la economía: números vagos; como la política: elegir a la gente basándose en sus raíces».
El programa empezó a emitirse en julio por el canal Zhejiang TV (una provincia manufacturera de la costa oriental) y rápidamente se convirtió en el programa más visto, con alrededor de un 40% de cuota de pantalla durante la noche de los viernes. Utiliza el formato creado por la televisión holandesa, que ha sido exportado a una treintena de países, España entre ellos. Al concurso en China no le ha faltado el éxito ni las polémicas. Un participante denunció que la cadena les empujaba a firmar contratos leoninos por los que tenían que ceder el 80% de todos sus ingresos durante los siguientes ocho años. Los que se habían negado, aseguraba, eran más rápidamente expulsados. Un representante de la cadena se apresuró a negar las acusaciones.