El Periódico

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Viernes, 22 de febrero del 2013

Otra oportunísima entrevista de Cristina Puig en El debat de la 1 (TVE-1): convocó a Santiago Vidal, juez de la Audiencia Provincial de Barcelona, para que nos iluminase un poco acerca de ese fenomenal tsunami de espionajes a granel que nos invade. Ad-virtió el juez, de entrada, que tras más de 24 años de carrera judicial esta ola de espionitis punto cat no la había visto nunca, y que en vista de lo que hay tiene la sensación de estar, a la vez, ante una novela de Dashiell Hammet y una historieta de Míster Magoo. Pero una vez repuesto de la estupefacción que el asunto le causa, respondió a las preguntas de Cristina delimitando perfectamente la legalidad o ilegalidad de toda acción de espionaje. A saber. Primero: cualquiera puede ser grabado, fotografiado o espiado si se encuentra en un lugar público; pero es ilegal en un ámbito privado. Y segundo: si el espionaje o grabación se produce con el consentimiento -o incluso el mandato- de quien está en su ámbito privado, también es legal. ¡Ahh! Esta segunda posibilidad es la más inquietante. Quien invite a alguien -a cenar a su casa, pongamos por caso- puede grabar, fotografiar y hacer espionaje a su invitado. Es perfectamente legal. Tremenda pero interesante y clarificadora sesión de doctrina jurídica sobre temas de espionaje. También ha sido luminoso lo que ha dicho acerca de las muchas filtraciones de casos que se instruyen en los juzgados.

Preguntado al respecto por Toni Bolaño, respondió Vidal: «En los últimos 15 años, la Audiencia Nacional ha investigado más de 100 filtraciones, y nunca se ha llegado a saber quién filtraba. En ninguno de los 100 casos investigados se ha llegado a descubrir nada». Hombre, esto es más preocupante. Si la Audiencia Nacional es incapaz de investigar su propia labor investigadora, una de dos, o hay mucho tarugo suelto investigando, o la hipocresía campa a sus anchas.

EL ANTICRISTO.- Nos ha informado Carmen Porter (Cuarto milenio, Cuatro) que los expertos en numerología cabalística han descubierto que sumando una a una las cifras del día del cónclave señalado (28-2-2013) da como resultado el número 18. Y 18 es la suma de 6+6+6, es decir, ¡los tres seises!, el número del anticristo, también llamado La bestia. ¡Ahh! Quién sabe, quizá Benedicto XVI también ve Cuarto milenio y por eso está meditando cambiar la fecha del cónclave de cardenales.

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El delantero del Real Madrid Cristiano Ronaldo está muy molesto por las críticas que ha recibido por su rendimiento en los primeros partidos de la temporada. No entiende que se le discuta y que algunos osaran dar por hecho que estaba acabado