El pasado 30 de agosto, la plataforma de televisión de Ono dejó de emitir la señal de Eurosport. Hasta ahí, todo entra dentro de la relaciones comerciales entre ambas empresas. Lo que ya es totalmente insólito en el mercado audiovisual español es la espectacular reacción de indignación de los abonados a Ono por esta imprevista desaparición del conocido canal deportivo, una protesta masiva que ha encontrado su camino más directo y visible a través de las redes sociales y ha inundado las páginas de la operadora en internet. Hay que tener en cuenta también que una parte importante de esta teleindignación la ha provocado que el cierre de las emisiones de Eurosport justo cuando este canal estaba retransmitiendo el fantástico recorrido de David Ferrer en el Abierto de EEUU de tenis y la no menos espectacular última semana de la Vuelta a España de ciclismo.
Información publicada en la página 77 de la sección de Televisión y Radio de la edición impresa del día 14 de septiembre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
La respuesta de Ono a esta indignación es la de señalar que trabajan para tener «una oferta de calidad con los mejores contenidos en su plataforma de televisión de pago», y que los cambios responden «a los propios gustos de la audiencia en cuanto a índices de satisfacción y calidad de los mismos». Fuentes cercanas a la empresa señalan que Eurosport no está entre los 50 canales más vistos, que el grueso de su oferta se centra en deportes que interesan más a países del centro y del norte de Europa y que la oferta televisiva española ya está bien cubierta con otros canales (Teledeporte, Marca, GolT, C+, BarçaTV, Xtrem, ESPN Classic, Motor TV, Trace Sport...).
Desde Eurosport, su director en España, Luis Fuentes, se muestra sorprendido por estos argumentos, especialmente en un año en el que su audiencia se ha disparado con acontecimientos de la categoría de los Juegos de Londres, la Eurocopa de fútbol, el Tour, la Vuelta, el Giro... «El tipo de deportes en directo que ofrecemos creo que no se alejan mucho de los gustos y preferencias de la audiencia española, y quizá eso es lo que ha provocado esta reacción de los usuarios, que, la verdad, a nosotros también nos ha sorprendido», reconoce Fuentes, quien apunta cuál es el verdadero meollo del problema: «Tras 14 años colaborando con ellos, nos plantearon una renegociación del contrato totalmente alejado de la realidad del mundo de los derechos deportivos, y al no ponernos de acuerdo, pues se acabó». Algo habitual que ha dado lugar a un nuevo tipo de consumidor con el que a partir de ahora deberán contar las televisiones de pago: el teleindignado.