El caso Bretón vuelve a ser tan rentable para las televisiones como en su día lo fue la desaparición de la sevillana Marta del Castillo y la muerte de las niñas de Alcàsser. Lo fue el lunes para Antena 3, con un Espejo público que tuvo la agilidad de ofrecer las novedades de la investigación y contar con Susanna Griso, que cortó sus vacaciones y se reincorporó a su programa, y también el martes para Ana Rosa Quintana, que no quiso quedarse atrás y contratacó con una exclusiva en Tele 5. Y ganó.
Información publicada en la página 53 de la sección de Televisión y Radio de la edición impresa del día 30 de agosto de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
El programa de Ana Rosa logró un 22% de cuota de pantalla y 713.000 espectadores (frente a un 16,2% y 515.000 de la competencia). Luego, la cadena de Mediaset apostó fuerte y montó un especial nocturno del Nada es igual de Emma García, que se alargó hasta las 2.30. La presencia del comisario Serafín Castro, autorizada por el juez y sus superiores, batió récords: un 21,3% de cuota y 2.103.000 telespectadores de media (3.505.000 en el minuto más visto).
Catalunya observó el fenómeno de manera diferente: 228.000 personas de media, con un share inicial del 9,1% que luego subiría al 15,5%.
Sobre este tema, precisamente en la comunidad catalana, se pronunció ayer el Consell de l'Audiovisual de Catalunya (CAC), que recordó en una nota a los medios que hay que tener sensibilidad en el tratamiento de las tragedias personales: «Ante la especial atención mediática que están teniendo en los medios de comunicación las últimas novedades del caso de la desaparición de dos niños en Córdoba, el CAC recuerda a las cadenas de televisión que tienen a su disposición sus «recomendaciones sobre el tratamiento informativo de las tragedias personales», y códigos deontológicos, como el del Col·legi de Periodistes de Catalunya.
El CAC sugiere que conviene «evitar cualquier tipo de efectos y recursos» cuya función sea convertir la noticia en espectáculo. También indica que conviene no incurrir en «estrategias de sobreatención mediática», y recuerda que sería aconsejable «evitar despliegues desproporcionados, conexiones innecesarias, el seguidismo de las autoridades o de los afectados y el uso reiterativo de las mismas imágenes».