arrancada de caballo y parada de burro. Así se podría resumir una de las aventuras empresariales más disparatadas de la tele, la de La Sexta, cadena que nació en el 2005 con una explosión de euforia (el Mundial de fútbol del 2006 fue su tarjeta de presentación) y que siete años después, y con más de 450 millones de euros de pérdidas (hasta el 2010 ), va a ser absorbida por Antena 3, que se la queda a precio de saldo. Triste final para un proyecto que nació como germen de un grupo mediático que aunase a los medios progresistas del país, en competencia con Prisa, con el que no acababa de sintonizar la nueva línea socialista que marcaba José Luis Rodríguez Zapatero.
El equipo de La Sexta en el 2005. Iñaki Buruchaga (Bainet), Andreu Buenafuente (El Terrat), Emilio Aragón (Globomedia), José M. Lorenzo (Drive). José Baston (Televisa), Tatxo Benet (Mediapro), Alfonso de Angoitia (Televisa). ARCHIVO / LA SEXTA
Información publicada en la página 57 de la sección de Televisión y Radio de la edición impresa del día 21 de febrero de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
La nueva oferta nació por voluntad política y no por una clara necesidad del mercado: el Gobierno socialista consideró que había más espacio audiovisual y publicitario para más cadenas, y abrió un concurso de nuevas concesiones en sistema analógico (cuando ya se estaba diseñando la nueva tele digital). Una incoherencia según los expertos del sector, pero en noviembre del 2005 se dieron dos licencias: a Prisa (Cuatro) y a la GIA (Gestora de Inversiones Audiovisuales) La Sexta.
UN GRAN ESTRENO // El inicio de La Sexta fue de nuevo rico: en el 2006 compró el Mundial de fútbol de Alemania y el baloncesto de Japón (que ganó España). El deporte como banderín de enganche ha sido una constante, en buena parte promovido por la presencia en el accionariado de una de las empresas especializada en derechos deportivos: Mediapro. Así, La Sexta ha sido la tele de acontecimientos deportivos, como la Liga, los Eurobáskets y la F-1.
Pero si hay algo que también saben los que se dedican al negocio de la tele es que el deporte da grandes puntas de audiencia, pero no fideliza. Y que los precios de los derechos deportivos no se cubren con publicidad. Ganas prestigio, pero no dinero. Un ejemplo de esto lo ejemplificó La Sexta con la renuncia de los derechos del Mundial de F-1, porque no podía hacer frente a su precio.
Y volvemos a los expertos, que insisten que esto se veía venir: no se puede nacer de audiencia cero, sin tener cubierta España con tu señal (analógica, que poco después iba a desaparecer por el apagón), y esperar poder plantar cara a A-3, TVE y Tele 5, que se llevaban el grueso de los espectadores. Por eso, con los mejores eventos deportivos, con una imagen elegante, juvenil y moderna y con varios aciertos de programas (Sé lo que hicisteis, El intermedio, BNF, Sálvame, The walking dead…), La Sexta solo promedia este mes un 4,9% de cuota. Su punta, de 7,7%, fue en el 2009. Con estos porcentajes es imposible facturar suficiente en publicidad como para sacar beneficios de la Liga del sábado (por la que pagan más de 50 millones de euros al año), la F-1 (otros 40 millones), o los derechos de las películas de la Warner (22 millones más).
Y si no se cubre, tienes números rojos: solo en el 2010, La Sexta ha perdido 39,74 millones de euros, según consta en el Registro Mercantil. Y a esto hay que añadir los más de 600 millones de euros que llevan invertidos los accionistas (con Televisa a la cabeza), sin que la cadena haya podido entrar en beneficios.
La salida este pozo sin fondo llegó también por la vía política: ante el exceso de oferta de canales privados y la dura competencia de TVE (con publicidad), el Ejecutivo dio otro bandazo y cambió las reglas de juego: en febrero del 2009, el Consejo de Ministros aprobó un decreto que permitía las fusiones entre teles privadas. Se abrió un nuevo panorama que en tres años ha plasmado el fracaso de la política audiovisual del último Gobierno. Los dos canales que ayudó a nacer han sido absorbidos: hace un año Tele 5 se comió a Cuatro, y Antena 3 está a punto de hacer lo propio con La Sexta (en cuanto la Comisión Nacional de la Competencia dé el visto bueno, que se espera que sea hacia junio).
PRECIO DE SALDO // Tele 5 lleva ventaja a A-3, pero esta ha visto cómo las pretensiones de La Sexta han ido a la baja. El ultimátum llegó hace menos de un año, cuando Televisa prácticamente ordenó la venta para salvar lo que fuera de su cuantiosa -y ruinosa- inversión. El resultado ha sido una intercambio ventajosa para Antena 3 TV: la tele de Planeta cederá el 7% de la nueva A-3 a La Sexta por unos 70 millones de euros y asume una deuda de esta última de un máximo de 122 millones de euros. Pero además, A-3 se queda con los beneficios fiscales de estos años de La Sexta (unos 200 millones de euros). Negocio redondo para A-3 y una venta para salvar los muebles por parte de La Sexta.
Siete años después, ¿ha valido la pena esta aventura audiovisual? Los expertos vuelven a tener la palabra: posiblemente ha sido el principal error de una política audiovisual errática. Ahora queda por ver qué marcha le pondrá A-3 a La Sexta. De momento, está en punto muerto.
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