tú y yo somos tres

Oso fumador, oso bailador

Jueves, 10 de mayo - 00:00h.

En tiempos de crisis y recortes, con una enorme tijera al acecho, sobrevolando TV-3, es difícil entender y justificar un estreno como Gran nord, una especie de comedia de costumbrismo acharlotado y surrealismo cutre. No le niego a la televisió pública de Catalunya la capacidad de invertir en entretenimiento. Pero aquí, más que una inversión lo que parece que han hecho es un gasto inútil. Menudo papel le ha caído encima a mi muy querido Pep Cruz, que le han hecho debutar haciendo de oso, y encima de oso fumador. Lo mismo podríamos decir de los excelentes Aina Clotet, Mercé Arànega, Nacho Fresneda o Manuel Barceló. Al servicio de este guion, de esta historieta, no hay actor, ni actriz, que pueda redimir la bufonada. Deben estar finos los ciudadanos del Pallars: les han pintado como rupestres aborígenes de un territorio protohistórico al que solo faltaba incrustar un Obélix y un druida Panoramix, aunque no descarto que en próximos capítulos acaben apareciendo por algún lado. También debe de estar contento el gremio de plantígrados del Pirineo: ese pobre oso que han sacado -creo que viene de Madrid, de un adiestrador de osos para astracanadas zoológicas televisadas-, que sale en mitad del bosque bailando I love to love con la mossa d'esquadra, ha sido una escena de un patetismo difícil de superar. Hombre, si le hubieran dado este proyecto a mi admirado Joan Lluís Bozzo, es posible que con su ingenio y su retranca hubiera conseguido una especie de Memòria dels Cargols versión terres de Ponent, o sea, Memòria de los caragols, y seguramente habríamos disfrutado. Pero lamentablemente Bozzo no está en la nómina de la productora que firma esta bufonada. Puestos a encontrar, con buena voluntad, alguna cosa, alguna idea, algo mínimamente aprovechable, me ha parecido sugerente, por heterodoxo, incluso por inconveniente y políticamente incorrecto, el personaje del mosso d'esquadra que interpreta Roger Coma. Cuando su compañera, pistola en mano, baila con el oso amaestrado, a Roger le entra un gran desasosiego y agarra una escopeta y le pega un tiro al oso, un dardo narcotizante. Y es tanta su mala pata que en lugar de darle a la bestia le da a su compañera Aina.

¡Ahh! Este golpe del mosso, que a menos de cinco metros de distancia no es capaz de darle al oso, me ha parecido un sensacional homenaje a aquel otro oso llamado Mitrofán que tiempo atrás abatió el Monarca.