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Ferran Monegal
Queridas amigas, queridos amigos, este ha sido un verano particularmente cutre en lo televisivo. La mayoría de cadenas, en un alarde de sintonía con la miseria que nos inunda, han apretado el cinturón a sus programaciones, haciendo del mes de agosto el paraíso de las reposiciones y los refritos. Distingamos, no obstante, a Tele 5: en un gesto de abnegado afán de servicio ha mantenido abierta la fábrica de los churros y todos los días en el Sálvame, y los viernes en el Deluxe, nos han ido ofreciendo churro nuevo, recien amasado y frito.
Información publicada en la página 66 de la sección de Televisión y Radio de la edición impresa del día 03 de septiembre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
De todo el engrudo es de justicia resaltar el esfuerzo de Rosa Benito & Amador Mohedano, matrimonio que se ha esmerado en entretenernos desde mediados de agosto con la pirueta escénica de su supuesta separación, todos los días, dale que te pego, exhibición de cornamenta incluida. Labor muy bien secundada por el resto de cotillas de la cadena, que han demostrado un excelente tono muscular en el marco de la antropofagia caníbal que les caracteriza.
Pero el mayor éxito lo ha conseguido Tele 5 con la presencia, en el plató del programa Nada es igual, del policía Serafín Castro, comisario jefe del caso sobre el asesinato de los niños de Córdoba, Ruth y José. Fue la noche del pasado martes. Nunca habíamos visto a un máximo cargo policial, responsable absoluto de un caso que el juez mantiene en secreto sumarial, sumergido en un plató, mezclando informaciones en teoría protegidas con impresiones personales sobre su relación con el encausado José Bretón, padre de los niños. Junto a los opinadores allí
reunidos se consiguió una noche de escabrosas conjeturas. Posturismos escénicos incluidos, como el que protagonizó la abogada Paloma Zorrilla, criatura habitual de la cadena, que quiso dar un plus pintoresco, un detalle ocurrente, para amenizar, sacando de pronto un diente de niño, y otro de zorro pequeñito, pretendiendo combinar pedagogía y espectáculo. Consiguió el cachondeo de los allí reunidos. Le gritaban: «Paloma, ¡pero si ahí no había dientes de zorro! ¡Por qué no sacas un diente de elefante, o uno de jabalí!». Hombre, que una criatura que se llama Zorrilla aparezca enarbolando el diente de un zorrito, mueve a guasa, sí.
Aquí lo difícil de entender es la participación del comisario jefe en este show. Cabe pensar que obedecía órdenes. Quizá para mitigar, diluir, desviar, la pifia que, al parecer, la policía científica ha cometido.